

El año pasado escribí acerca de la versión corta de Noticias de la Antigüedad Ideológica de Alexander Kluge, sobre su génesis a partir de un proyecto trunco de adaptación de El Capital en plena crisis del '29, y de los desafíos que presentaba su transposición.
Vista hace pocos días la extensa versión original de más de 9 horas, me urge ahora consignar el espíritu humorístico que la atraviesa.
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Biocosmistas rusos juzgaban injusto que las generaciones anteriores a la revolución no disfrutaran de sus beneficios y se proponían resucitarlas científicamente para establecer la inmortalidad.
Más allá de lo delirante, éste y otros hechos efectivamente acontecidos (el artista que quería abolir el sol en detrimento de una luz artificial creada por el hombre, por ejemplo), permiten entrever un tiempo en que algunos imaginaban cualquier utopía como factible.
En la película nos reimos.

Dos jóvenes agentes de la Stasi (el temible organismo de inteligencia de la RDA) recitan al unísono como un mantra frases de El Capital e intentan comprenderlas, pero el texto es sumamente intrincado, casi ininteligible, y están en vísperas de un examen; entonces, tratan infructuosamente de memorizarlas y al final optan por preparase machetes.
El sketch es divertido y ellos nos inspiran ternura pero...¡son de la Stasi!
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¿Cómo sonaba la voz de Marx?
Un cómico lo personifica (hay ecos de los Monty Phyton ahí) para proferirla muy finita y diciendo: “Proletarios del mundo, uníos”.
Ese sí es un momento desternillante.
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Si Marx viviera, comenta luego el actor, sería asesor de Angela Merkel, y ya no tendría la voz agudísima porque habría tenido coaching para lograr presentaciones efectivas.
Bueno, a la luz de los impresentables del mundo que se autodenominan socialistas, esto parece plausible, pero genera más un rictus que una carcajada.
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¿Cómo resumirías el pensamiento de Marx en una sola frase?
“El ahorro es la base de la fortuna”
Un latigazo de absurdo que provocó risotadas. Atribuirle esto a Marx es como hacer que coincidan una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección: surrealismo puro. Y sin embargo, piénsenlo, ¿por qué no pudo haberlo dicho? ¿no podría referirse a la acumulación de riqueza por la clase dominante?
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Este humor no sólo no banaliza la profusión de marxismo explícito en el film, sino que, al teñirlo de leve ironía, facilita debatirlo desde un presente posmoderno que lo considera "antiguedad ideológica".
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