Descartando considerar a este manipulador políglota como personaje posmoderno que en plena Segunda Guerra Mundial actúa porque sí, es decir sin motivo alguno – lo cual lo convertiría en un villano similar al Joker de Heath Ledger - , lo cierto es que no se nos entrega el menor indicio explicativo de su gesto perdonavidas.
El film termina, la incógnita no se resuelve.
Pero podemos especular.
O, mejor, escribir la escena que haría que esta cuestión "cierre".
¿Qué pasaría si aplicáramos el truco argumental que en El Imperio Contrataca resignificaba a Star Wars ? (aquel por el cual el malvado Darth Vader sorprendía a su joven contrincante jedi con un: “Luke, soy tu padre").
ANTES, un poco de contexto:
Recordemos que tiempo después de la secuencia que abre Bastardos sin Gloria, Shoshanna se convierte en Emmanuelle Mimieux, la dueña de un cine parisino que le imponen ceder para el estreno de una película de glorificación nazi a la que asistirán, en noche de gala, Hitler, Goebbels, Bormann y otros jerarcas.
Y que esa situación propicia la posibilidad de su venganza.

El plan: desde la cabina de proyección obrará operísticamente cambiando en determinado momento el rollo de “El Orgullo de una nación”, por otra cinta en la que proclamará – su rostro ocupando toda la pantalla – que “como repugnantes cerdos alemanes” todos esos espectadores van a morir ejecutados por una judía. En simultáneo con esto, su amante Marcel generará un incendio a partir de quemar películas en copias de nitrato altamente inflamables. Consecuencia: todos morirán carbonizados.
(Tengamos presente también que a eso de la mitad del metraje de Bastardos... se había producido un reencuentro de Shoshanna con Hans Landa en el parisino café Maxim´s cuando, coaccionada por la Gestapo a dirigirse allí, Goebbels se lo presenta como el coronel de las SS encargado del operativo de seguridad durante el estreno de la película en su cine.
Y que, una vez solos, llamándola "señorita Mimieux", increpándola con viperina amabilidad ("Entonces, Emmanuelle, cuénteme, ¿qué pasó para que una jovencita como usted se convirtiera en dueña de un cine?"; "Me han informado que tiene usted un empleado negro, ¿es eso cierto?"), o prácticamente forzándola a probar la tarta de manzana del lugar, la hace pasar por momentos tan tensos como incómodos.
¿La reconoce como la chica Dreyfus a la que dejó huir?, ¿o acaso simula sarcásticamente desconocerla a los fines de su estrategia individualista? )
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LA INÉDITA ESCENA
Aquí va, que el Writers Guild of America me perdone...
Los invitados van entrando al cine en medio de un gran operativo de seguridad.
Marcel se retira de la cabina de proyección luego de ultimar detalles para dirigirse donde guarda su arsenal, detrás de la pantalla .
Shoshanna, “con aspecto de estrella de cine de los años cuarenta”, queda sola en la cabina , coloca los rollos por orden de proyección y se observa en el espejo como chequeando su autocontrol.
De pronto, se sobresalta al escuchar el accionar de la manija de la puerta y vemos como ésta se abre para que ingrese un elegante y sonriente Hans Landa
(El siguiente diálogo se lleva a cabo en idioma francés)
CORONEL LANDA
¿Todo listo para la gran noche, Mademoiselle Mimieux?
SHOSHANNA
(Rápidamente recompuesta) Sí, por supuesto.
CORONEL LANDA
Disfrute del momento porque, respóndame con sinceridad, ¿cuando tiene tal lleno total con las peliculitas francesas que viene proyectando?
SHOSHANNA
No estoy pendiente de ese tipo de cosas, Coronel. Además, no creo que la cantidad de público que concurra implique relación con la calidad del film que se brinda.
CORONEL LANDA
Bueno, bueno...no quise subestimar lo que a usted le gusta. Mire lo que le traje...
(Muestra un pequeño paquetito, lo abre y vemos una porción de tarta de manzana idéntica a la del café Maxim´s)
Noté que la había disfrutado aquella vez y me permití traerle un poco a modo de augurio de buena proyección.
Shoshanna no sabe bien cómo reaccionar y se produce un brevísimo silencio incómodo que Landa corta.
CORONEL LANDA
Por supuesto, sabría mejor con nata fresca cubriéndola y un vaso de leche acompañándola, pero no siempre podemos contar con todo lo que queremos, ¿verdad?
SHOSHANNA
(Decidida)
Lo que usted diga. Le suplico ahora que me deje seguir preparando las máquinas y los rollos de "El Orgullo de una Nación", nada debe fallar cuando hay tanta gente importante en el auditorio.
CORONEL LANDA
No podría estar mas de acuerdo con usted respecto de su plan, mademoiselle Dreyfus.
Shoshanna queda petrificada por partida doble: por la ambigua mención de "su plan" (¿Landa sabe lo que ella se propone?) y, fundamentalmente, porque al pronunciar su verdadero apellido revela conocer quién es y de dónde viene.
SHOSHANNA
N-n-o comprendo.
CORONEL LANDA
Es sencillo, meine liebe, le estoy deseando de corazón que esta noche tenga éxito en su gran emprendimiento. Sólo que también quería dejarle en claro que a mí no se me engaña en nada.
(Hace un ademán de sacar su pipa pero se interrumpe)
Ah, cierto que aquí no es conveniente fumar...y no es mi intención causar un incendio... a destiempo.
SHOSHANNA
(Muy confusa, como en trance)
¿Quién es usted?, ¿por-por qué me dejó llegar hasta aquí...?
CORONEL LANDA
(Súbita risa estentórea y, enseguida, volviendo a un habla formal)
Verá, ocurre que la vida propone azares a los que algunos llaman destino y otros llamamos casualidades. En rigor, hacia 1926 yo era un humilde soldado raso alemán que no imaginaba la gran carrera que haría hasta llegar a ocupar el grado y la consideración que hoy poseo dentro de las SS. Y es más que probable que, de alguna manera, todo se lo deba a su madre.
SHOHANNA
(ojos brillosos como conteniendo las lágrimas)
No comprendo.
CORONEL LANDA
(Camina mientras habla, da vueltas alrededor de ella)
¿Nunca estuvo enamorada de verdad? Desde luego dejando de lado el affaire que tiene con ese negro empleado suyo...
Yo conocí a Miriam en un viaje por la campiña francesa como licenciado del ejército; ella y su marido Jacob, es decir, sus padres, fueron muy atentos conmigo permitiéndome alojarme durante algunas semanas en su granja. Ya puede imaginarse, era joven, con ganas de conocer el mundo y con poco dinero.
Poco a poco comencé a encariñarme no sólo con ellos sino con sus costumbres. ¿Puede imaginarlo?: he celebrado algunos cuantos shabbats...
Mientras continúa hablando, Landa comienza a comer de a poco la porción de manzana que supuestamente le había traído a Shoshanna.
CORONEL LANDA
Y ocurrió que, durante tres días en los que Jacob tuvo que ausentarse de Nancy para negociar algunas cuestiones de su granja, Miriam y yo vivimos un romance apasionado. Los mejores días de mi vida, debo decir.
Quería que ambos huyéramos de todo para empezar una vida juntos pero, desgraciadamente, lo que yo intepreté como el gran amor de nuestras vidas ella lo tomó como mera aventura.
Por primera vez desde que apareció en pantalla, notamos en Hans Landa - en su aspecto, en su cambio de tono de voz - algo así como un sentimiento de tristeza profundamente humano.
CORONEL LANDA
En mi desesperación hasta grité cuánto la amaba delante de su esposo, pero quedé en ridículo, él la perdonó y me echó de allí. Juré vengarme.
Casi avergonzado por ceder a un dolor que tenía muy escondido, se sacude algunas migas de la tarta caídas sobre su uniforme, y vuelve a su compostura anterior.
CORONEL LANDA
Pero bueno, no se hacen tortillas sin romper huevos, y gracias a ese período de mi vida logré unos cuantos beneficios: mejorar mi francés, por ejemplo.
A Shoshanna poco a poco se le va endureciendo la mirada y notamos que su cabeza gira hacia un cuchillo apoyado en una mesada a pocos pasos de ella.
CORONEL LANDA
A la vez, aprendí a pensar como los judíos, lo que con el tiempo me dió la posibilidad de cazarlos. ¿Sabe lo que es una paradoja, Mademoiselle?
Shoshanna avanza lentamente hacia el cuchillo, y lo está por tomar sin que Landa lo perciba, pero todo cambia con la próxima frase del Coronel.
CORONEL LANDA
Sin contar que, si ambos hacemos un cálculo de los años transcurridos, es más que probable que yo sea su padre...
Shoshanna olvida el cuchillo, se sienta e intenta procesar todo lo que está escuchando. Landa la observa.
SHOSHANNA
(con odio, negación e impotencia simultáneos)
¡Usted asesinó a mis padres, a mi tío y a mi hermano Amos!
CORONEL LANDA
Es una manera de ver las cosas. En realidad fuí a la granja de LaPadite a cerciorarme de que pudiera escapar, lo mínimo que se puede hacer por una hija.
SHOHANNA
¡Usted jamás puede ser padre de nadie!
CORONEL LANDA
Y sin embargo (pronuncia lenta e irónicamente) "Emmanuelle Mimieux", esta noche está aquí porque yo le posibilité el camino...
SHOSHANNA
¿Qué quiere decir?
CORONEL LANDA
En pocas palabras, la gente siempre está más que dispuesta a colaborar cuando se le dicen las palabras adecuadas...
(Insert aquí con imágenes de Landa discutiendo debajo de la marquesina del cine con una señora a la que podríamos identificar como Ada Mimieux, la propietaria del cine que luego "adopta" a Shoshanna)
Shoshanna, resignada pero valiente, se levanta como accionada por un resorte y se le planta a Landa a centímetros de la cara.
SHOSHANNA
¡Nadie, ni usted va a impedir lo que va a pasar hoy aquí!
CORONEL LANDA
Tranquila (se aparta como para irse), ¿por qué cree que la deje vivir?. Adelante con lo que piensa hacer, se lo debo...o, mejor, yo mismo me lo debo, puesto que si su plan funciona, también lo hará el mío.
(abre la puerta, sale y desde el pasillo, antes de partir del todo, casi le ordena)
CORONEL LANDA
Ahora, Mademoiselle Emmanuelle Mimieux, termine de arreglarse y baje por las escalinatas para ayudarme a ubicar en la sala a ciertos italianos que vienen especialmente a disfrutar de una sesión de heroismo alemán.
Shoshanna queda sola, se mira en el espejo pero no es la misma mirada que observamos al principio de la escena.
Su expresión de desamparo pasa gradualmente al de fuerte convicción
(su rostro se ilumina, casi inspira temor)
SHOSHANNA
(Tomando en un solo movimiento ágil el cuchillo y clavándolo en la mesada de madera)
En minutos estaré allí (le dice en complicidad a su imagen reflejada)
- - FIN DE LA ESCENA - -
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