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sábado, 5 de septiembre de 2009

Argentinas en cartel

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Voy a terminar yendo a ver El secreto de tus ojos para poder participar en debates que me interesan más que ella misma.
Suena a prejuicio y tal vez lo sea, pero si no fuera porque personas que tienen con qué la defienden o la atacan fundamentándolo con inteligencia y sin ser funcionales al lobby (o a la demagogia) del cine nacional, a mí para un Campanella no me agarrás. Hay razones para ello: sus últimas dos películas.

Practicando una especie de populismo hacia la clase media argentina tanto El hijo de la novia como Luna de Avellaneda se dedicaban a contar las penurias y la decadencia de su supuesta bondad. Así, aquel restaurante o club de barrio que representaba el lugar primigenio de la felicidad a partir del ascenso social de la familia argentina en la década del ´50, ahora estaba siendo amenazado por deudas y ofertas empresariales imposibles de rechazar.

El dilema del héroe - siempre Darín - era su tironeo entre el legado familiar y los nuevos vientos. Pero, sobando el lomo a sus espectadores, Campanella lo ubicaba en la encrucijada de una Historia nacional (contextualizando su historia individual) en la que él y su clase parecerían no tener nada que ver.

Mística de un pasado presentado como impoluto, héroe víctima de circunstancias buscando salvarse (como si fuera un periodista yanqui cubriendo una revolución en un país africano), la década del ´90 como corruptora de valores puros encarnados por nuestra gente (Darín, Aleandro, Alterio: la santísima trinidad), empresarios de hoy que por el sólo hecho de serlo son "los malos", un comic relief pintado como loser para enternecer pero que da verguenza ajena - siempre Eduardo Blanco -, costumbrismo de cotillón...
Un cine manipulador, reaccionario, destinado a una clase que suele proclamarse perjudicada por "el país" o "los políticos" (en abstracto) y que jamás asume responsabilidad alguna por las cosas que le pasan.
Y -raro en un experto en filmar capítulos de series norteamericanas- poco fluído narrativamente, acaso embarrado el timing por las declamaciones morales de sus protagonistas.

Sé que puedo estar siendo injusto a priori con El secreto... que aun no ví.
Para acercarme a ella de una manera neutral voy a tener que lograr desactivar el lente del auteurismo (esa manera tan cinéfila de aproximación a una película a partir de rastrear los rasgos personales del universo fílmico de un director en cada nueva cosa que produce).

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En cuanto a Anita, la otra producción argentina destinada al consumo masivo, bueno, no necesito para saltearla otra razón que ese indignante afiche.
Ya leí algunas reseñas sobre ella pero vamos a eludirlas, concentrémonos en el poster:

La señora actriz Norma Aleandro (que eternamente da como bienpensante) abraza y sonríe en forma complaciente a la chica down que, aniñada, parece jugar tocándole la nariz. Trajecito oscuro versus leñadora a cuadritos, estas vestimentas metonimizan respectivamente la condición de adulta seria (con la que hay que identificarse) y la de pobrecita minusvalida a la cual se debe proteger.
El diminutivo del título también la rebaja un poco a la chica con capacidades diferentes: la corrección política de este tipo de productos implica esa sutil subestimación.
El texto "La vida puede cambiar en un instante" reforzando el contexto optimista del cartel, ¿a qué se refiere?, ¿tendrá algo que ver con lo que pasa en el argumento o estará más ligado a esa tradición de rotular publicitariamente que tal o cual film es "un canto a la vida"?
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Ahora bien, Anita trata de Anita deambulando por las calles buscando a su mamá muerta en la explosión de Amia.
No voy a caer en la obviedad de señalar la bajeza chirriante de la dupla "atentado traumático" + "huérfana con síndrome de down" (y demos gracias a que el director Carnevale, según las críticas que leí, no agrega subtramas de desaparecidos durante la Dictadura), aunque...ups, lo hice.
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Lo que sí me interesa es destacar nuevamente el texto de ese afiche desbordante de optimismo y su resignificación cuando lo volvemos a leer sabiendo de qué trata la película.
¿Que muera asesinada tu familia y te quedes sola? ¿a eso remite "La vida puede cambiar en un instante" en medio del alegre entusiasmo que transmite la imagen? Amigos: esa línea es una canallada abyecta.
En cuanto a ver Anita...preferiría no hacerlo..
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