
- Vamos, Elle, tú también has disfrutado con el juego de proyectarnos en otros.

- ¿Cuánto habremos suspirado con todo el amor que Julie Delpy y Ethan Hawke dejaban escapar luego de que la casualidad los juntara para un día inolvidable en Viena?
- Eso era en una secuela filmada unos cuantos años después que ya no vimos en el cine sino en el living de nuestra casa, olvidados los suspiros, yo ocupándome de nuestros pequeños hijos y tú, como siempre, en tu mundo teórico de copias y originales. - Hey, ¡que no estamos en el peor de los mundos, no hay por qué ser tan pesimista!
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Martine era su contracara. Independiente, audaz, capaz de tomar riesgos (por eso se había casado y separado unas cuantas veces). A James lo incomodaba, porque sentía que cuando su mujer estaba con ella perdía influencia y era expulsado por una atmósfera de sobreentendidos y códigos secretos.
- Hasta que lo lúdico devino en mera perversión, en existir en relación especular a lo que leíamos en libros o veíamos en una pantalla.
Un relámpago, una efímera ensoñación. Elle se relaja y es tomada por un recuerdo.
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- ¿Cuánto habremos suspirado con todo el amor que Julie Delpy y Ethan Hawke dejaban escapar luego de que la casualidad los juntara para un día inolvidable en Viena?
Decías que éramos como ellos pero con más suerte, porque nos habíamos reconocido inmediatamente el uno para el otro y sin otra opción que una vida compartida.
- Bueno, aún la compartimos. Por otra parte, si no me equivoco, ellos volvían a tener otra oportunidad en París.
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- Eso era en una secuela filmada unos cuantos años después que ya no vimos en el cine sino en el living de nuestra casa, olvidados los suspiros, yo ocupándome de nuestros pequeños hijos y tú, como siempre, en tu mundo teórico de copias y originales. - Hey, ¡que no estamos en el peor de los mundos, no hay por qué ser tan pesimista!
- Eres cruel.
- No, realista. Y para seguir con tu metodología de la comparación, si proyecto nuestra pareja en el futuro, la visualizo menos como July Delpy y Ethan Hawke que como Simone Signoret y Jean Gabin en El Gato: dos viejos que ya no se hablan, puro rencor mudo.
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- No, realista. Y para seguir con tu metodología de la comparación, si proyecto nuestra pareja en el futuro, la visualizo menos como July Delpy y Ethan Hawke que como Simone Signoret y Jean Gabin en El Gato: dos viejos que ya no se hablan, puro rencor mudo.
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.Mira nuestro presente cercano: la preventa del libro en las universidades ya es un éxito y con la excusa de su lanzamiento estamos recorriendo increíbles paisajes europeos. Sólo piensa que de acá a dos semanas el tour finalizará en uno de los más prestigiosos salones editoriales de Paris.
- ¿Y dime, en qué parte de la ecuación entraría yo?
- Bueno, estamos juntos, nos acompañamos...
- Bueno, estamos juntos, nos acompañamos...
- Un apéndice del señor profesor.
- No te victimices, tú has dejado tu carrera porque quisiste, por el llamado del reloj biológico maternal, por desidia o por lo que diablos fuera, pero no me eches la culpa a mí.
Por otra parte, deberías estar orgullosa de haber criado dos hijos tan bellos e inteligentes...
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Elle no se molestó en rebatir el cinismo de James y cerró las esclusas. No iba a discutir la mentira que, a fuerza de repeticiones, él había terminado estatuyendo como verdad. Era desgastante. Cambió la cara (una vez más) y, puesto que ambos habían dejado sus celulares en la habitación del hotel, le pidió que la aguardara mientras hacía una llamada telefónica a su amiga Martine desde la pensión que podía verse frente a la plaza de Lucignano.
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Martine era su contracara. Independiente, audaz, capaz de tomar riesgos (por eso se había casado y separado unas cuantas veces). A James lo incomodaba, porque sentía que cuando su mujer estaba con ella perdía influencia y era expulsado por una atmósfera de sobreentendidos y códigos secretos.
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Elle necesitaba que el teléfono la comunicara rápido y no pensar demasiado ni posibilitar el arrepentimiento. Simplemente darle el okey a la terrible solución que su amiga, frente a su angustia matrimonial, frecuentemente le había insinuado como posible.
La conversación fue breve, y Martine, concisa, le dijo que una vez que activara sus contactos en París no se podría volver atrás.
Antes de salir de la pensión para reencontrarse con su marido Elle tuvo que pedir que le dejaran pasar al toilette. El temblor de labios y la súbita palidez debían desaparecer.
Para atravesar las dos semanas restantes del tour de presentación del libro de James cumpliría impecablemente con el requerido rol de sombra amorosa. Debía ponerse linda.
Lo primero que hizo fue sentarse junto a él en las escaleras donde la estaba esperando, apoyar la cabeza en su hombro y proferir, como exhalando:
- Que va... seamos felices.
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La conversación fue breve, y Martine, concisa, le dijo que una vez que activara sus contactos en París no se podría volver atrás.
Antes de salir de la pensión para reencontrarse con su marido Elle tuvo que pedir que le dejaran pasar al toilette. El temblor de labios y la súbita palidez debían desaparecer.
Para atravesar las dos semanas restantes del tour de presentación del libro de James cumpliría impecablemente con el requerido rol de sombra amorosa. Debía ponerse linda.
Lo primero que hizo fue sentarse junto a él en las escaleras donde la estaba esperando, apoyar la cabeza en su hombro y proferir, como exhalando:
- Que va... seamos felices.
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El tiempo voló.
Luego de Roma, Florencia y Lyon, llegó el broche de oro parisino.
James, aunque sabía de memoria sus líneas -utilizadas diez veces en tres semanas- y cómo cautivar al auditorio con su mesura sajona, sentía, excitadísimo, que no iba a ser lo mismo con tantos admirables referentes sentados en el gigantesco auditorio, y con tanta publicidad en los medios de una ciudad que, en lo cultural, oficiaba de centro planetario de legitimación.
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Elle procuraba tranquilizarlo; y eso, viéndola arreglarse y poniéndose hermosa para acompañarlo a la presentación más importante de su vida, lo conmovía y relajaba. No podía creer la suerte de tenerla a su lado, y de que se hubieran desvanecido como por arte de magia los reproches con que lo bombardeaba semanas atrás.


Elle sonríe casi imperceptiblemente: lo del escritor atropellado lo habían visto juntos hace poco en otra película.
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..................................................FIN
.Las fotos:
1 - Juliette Binoche y William Shimell en Copie Conforme (Abbas Kiarostami, Francia, Italia, Irán, 2010)
2 - Julie Delpy y Ethan Hawke en Antes del Amanecer (Richard Linklater, USA, Austria, Suiza, 1995)
3- Julie Delpy y Ethan Hawke en Antes del Atardecer (Richard Linklater, USA, 2004)
4 - Simone Signoret y Jean Gabin en El Gato (Pierre Granier-Deferre, Francia, 1971)
5 y 6 - Binoche y Shimell en Copie Conforme.
7 - Isabelle Huppert en Les Soeurs Fâchées (Alexandra Lecrére, Francia, 2004)
8, 9 y 10 - Copie Conforme11 - El Escritor Oculto (Roman Polanski, Francia, Alemania, Inglaterra, 2010).
.Elle procuraba tranquilizarlo; y eso, viéndola arreglarse y poniéndose hermosa para acompañarlo a la presentación más importante de su vida, lo conmovía y relajaba. No podía creer la suerte de tenerla a su lado, y de que se hubieran desvanecido como por arte de magia los reproches con que lo bombardeaba semanas atrás.
- James, voy al lugar un poco antes. Quiero degustar la llegada de la gente, ver cómo se preparan para escucharte, incluso quiero ver si reconozco algunas celebridades, ¿podrás concederme tal veleidad?
- Claro, luego me cuentas.
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- Claro, luego me cuentas.
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El evento está por comenzar. El salón es un desborde de personajes que habían decidido -quién sabe cómo funcionan las modas intelectuales- que el último libro de James Miller era un acontecimiento.
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Todo dispuesto entonces para que el autor ingrese entre aplausos y se ubique frente a uno de los micrófonos, previa introducción del editor responsable.
Pero el autor no aparece.
Un desafortunado incidente en la calzada, a metros del lugar, acaba de matarlo. Volaron él y unos cuantos libros que llevaba en la mano para autografiar.
Motos a contramano, borrachos conduciendo, no se sabe bien.
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Elle sonríe casi imperceptiblemente: lo del escritor atropellado lo habían visto juntos hace poco en otra película.
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..................................................FIN
.Las fotos:
1 - Juliette Binoche y William Shimell en Copie Conforme (Abbas Kiarostami, Francia, Italia, Irán, 2010)
2 - Julie Delpy y Ethan Hawke en Antes del Amanecer (Richard Linklater, USA, Austria, Suiza, 1995)
3- Julie Delpy y Ethan Hawke en Antes del Atardecer (Richard Linklater, USA, 2004)
4 - Simone Signoret y Jean Gabin en El Gato (Pierre Granier-Deferre, Francia, 1971)
5 y 6 - Binoche y Shimell en Copie Conforme.
7 - Isabelle Huppert en Les Soeurs Fâchées (Alexandra Lecrére, Francia, 2004)
8, 9 y 10 - Copie Conforme11 - El Escritor Oculto (Roman Polanski, Francia, Alemania, Inglaterra, 2010).














