Por Bruno S.
Sorrentino construye un relato descarnado sobre un personaje enigmático y siniestro de la politica italiana, Giulio Andreotti, quien durante 20 años fue presidente del concejo italiano y se prepara para asumir su séptimo mandato como primer ministro. Un personaje hecho para el Poder. Para quien la satisfacción es poder, con el que mantiene una relación simbiótica. El poder como a él le gusta. Inquebrantable e inmutable. Un bicho que emerge indemne de todo: de las batallas electorales, de las masacres terroristas y de las acusaciones calumniosas. Construida con largos planos secuencia y un cuidado uso de la luz, la figura de Andreotti adquiere ribetes demoníacos, en una caracterizacion notable por parte de Toni Servillo.
Luego de verla con unos amigos, a los que nos gusta mucho el futbol, nos acordamos que en Argentina tenemos un Andreotti vernáculo: Julio Grondona. Vaya si tendrán coincidencias…..
Puntaje: 7