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viernes, 3 de septiembre de 2010

Fin de semana marxiano (II)

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El año pasado escribí acerca de la versión corta de Noticias de la Antigüedad Ideológica de Alexander Kluge, sobre su génesis a partir de un proyecto trunco de adaptación de El Capital en plena crisis del '29, y de los desafíos que presentaba su transposición.
Vista hace pocos días la extensa versión original de más de 9 horas, me urge ahora consignar el espíritu humorístico que la atraviesa.
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Biocosmistas rusos juzgaban injusto que las generaciones anteriores a la revolución no disfrutaran de sus beneficios y se proponían resucitarlas científicamente para establecer la inmortalidad.
Más allá de lo delirante, éste y otros hechos efectivamente acontecidos (el artista que quería abolir el sol en detrimento de una luz artificial creada por el hombre, por ejemplo), permiten entrever un tiempo en que algunos imaginaban cualquier utopía como factible.
En la película nos reimos.



Dos jóvenes agentes de la Stasi (el temible organismo de inteligencia de la RDA) recitan al unísono como un mantra frases de El Capital e intentan comprenderlas, pero el texto es sumamente intrincado, casi ininteligible, y están en vísperas de un examen; entonces, tratan infructuosamente de memorizarlas y al final optan por preparase machetes.
El sketch es divertido y ellos nos inspiran ternura pero...¡son de la Stasi!
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¿Cómo sonaba la voz de Marx?
Un cómico lo personifica (hay ecos de los Monty Phyton ahí) para proferirla muy finita y diciendo: “Proletarios del mundo, uníos”.
Ese sí es un momento desternillante.
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Si Marx viviera, comenta luego el actor, sería asesor de Angela Merkel, y ya no tendría la voz agudísima porque habría tenido coaching para lograr presentaciones efectivas.
Bueno, a la luz de los impresentables del mundo que se autodenominan socialistas, esto parece plausible, pero genera más un rictus que una carcajada.
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¿Cómo resumirías el pensamiento de Marx en una sola frase?
“El ahorro es la base de la fortuna”
Un latigazo de absurdo que provocó risotadas. Atribuirle esto a Marx es como hacer que coincidan una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección: surrealismo puro. Y sin embargo, piénsenlo, ¿por qué no pudo haberlo dicho? ¿no podría referirse a la acumulación de riqueza por la clase dominante?
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Este humor no sólo no banaliza la profusión de marxismo explícito en el film, sino que, al teñirlo de leve ironía, facilita debatirlo desde un presente posmoderno que lo considera "antiguedad ideológica".

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viernes, 27 de agosto de 2010

Fin de semana marxiano (I)

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Nota preliminar
Esta experiencia tan particular que mi amigo Norberto y yo compartimos el último fin de semana - disponible una vez más en el que está por comenzar, para quien se le anime - no hubiera sido posible sin la generosidad de nuestras bellas esposas. Vaya este agradecimiento a las dos por habernos permitido ausentarnos gran parte del viernes, sábado y domingo; nos sentimos honrados en nuestra condición de cosas, independientemente de nuestro valor de uso y de cambio.




Cuando se proyectan en salas, las escenas y los diálogos de los films sólo pueden dirigirse hacia delante, no permiten volver atrás; si cabeceaste o te distrajiste, chau, te perdiste algo. En esto, un dvd en casa siempre triunfa (y ni hablar un libro leído a nuestro ritmo). Pero hay algo del orden de la totalidad que se escapa cuando la experiencia no es tan inmersiva.

En la pantalla de la sala Lugones, los numerosos bloques secuenciales chocan entre sí, y fugaz, encajado en uno de ellos, un comentario sugiere la posible lectura global de todo el asunto.

Todo el asunto no es poca cosa: Noticias de la Antigüedad Ideológica: Marx-Eisenstein-El Capital de Alexander Kluge, un film/seminario de 9 horas y media dividido en tres partes proyectadas en tres días consecutivos.

En cuanto al comentario, lo cito irremediablemente de memoria, hay tal sobreabundancia de conceptos apilándose en Noticias… que más de una vez hubiera querido apretar “pause” para degustarlos:

"Marx toma de Hegel que cuando resulta complejo hacer tangible una idea, conviene usar la metáfora"

Y el filósofo social Oskar Negt, en diálogo con Kluge, lo ejemplifica citando el Manifiesto Comunista de 1848, ése que comenzaba diciendo que un fantasma estaba recorriendo Europa, el del comunismo, y que Papas, zares y cancilleres se estaban uniendo contra él.
En el contexto de nuestro 2010 "comunismo" evoca precisas definiciones y cronologías de acontecimientos, pero ¿qué era a mediados del XIX sino una imprecisa idea de organización social diseminada por movimientos revolucionarios?
Por eso, esa figura retórica del espectro acechando, aterrorizando al establishment del viejo continente, daba en el clavo.



Análogamente, la propia forma del film, con su desafiante duración y sus fragmentos disímiles en ritmo y tono, resulta una perfecta metáfora de la imposibilidad de “congelar” la significación de un libro -cualquier libro- a la hora de su representación cinematográfica.
Y es evidente que esto se potencia cuando hablamos de uno de economía política y tan escasamente narrativo como El Capital, que habrá tenido casi más grupos de estudio que La Biblia pero carece de su caudal de peripecias aptas para Hollywood.

(Esperen... ¿qué tal un western metafísico donde el “muchacho” es el dinero y debe atravesar las distintas transformaciones a las que la burguesía lo somete?)



Y arduo como El Capital es amagar glosar la película, corremos el riesgo de describir en detalle todo lo que desfila y suena, so pena de traicionarlo: las micro narraciones con diseñadísimos intertítulos que jamás se repiten, el diálogo intelectual, los sketches sutilmente paródicos, la música industrial, los extractos de vanguardias operísticas; en fin, huyamos de un intento que demandaría un tiempo equivalente al de su metraje. Construir una ciudad trazándola sobre otra idéntica ya construída es, por otra parte, un esfuerzo borgiano que no estoy dispuesto a encarar.

Sí especifiquemos que con tales recursos formales Noticias... abre el juego para poder discutir cómo reverbera hoy un texto del SXIX que marcó, de una manera u otra, a todos los protagonistas del XX.



(El capitalismo sobrevivió a su propia decadencia y arrasó con muchos de los postulados anticipatorios de Karl; sin embargo, ha ratificado rabiosamente el que dice que sólo puede avanzar destruyendo, y así está nuestro planeta)

La película es didáctica a su manera, pero no es difícil perderse (o marearse) en su exigente vorágine.
¿Qué es entender, finalmente?
Tal vez apenas intuir la punta del ovillo.
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jueves, 5 de noviembre de 2009

¡Karl Marx vuelve! (¿alguna vez se fue?)

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(A propósito de Noticias de la Antigüedad Ideológica: Marx-Eisenstein-El Capital de Alexander Kluge, vista en el DocBsAs)

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El objetivo era desafiante: transponer Das Kapital de Karl Marx, tal vez el tratado económico-político más influyente del siglo XX, en imágenes fílmicas.
Pero un objetivo, para ser motivador, se sabe, debe ser alcanzable (¡nunca imaginé que iba a utilizar esta frase fuera de mi contexto laboral!), y el antecedente de nada menos que el soviético Eisenstein fracasando en el intento a principios de los años ´30 (por no terminar de encontrarle la vuelta a la forma, por falta de financiación, o por ambas cosas) había planchado el asunto.

Entonces, muchas décadas después, va el alemán Alexander Kluge e, intuyendo que el mundo de fines del 2008, con su burbuja financiera explotando, el colapso bursátil y la pérdida masiva de empleos, remite no tan sospechosamente a esa crisis mundial del ´29 que había estimulado aquel megaproyecto, decide retomarlo.

Y le surgen nuevos problemas, porque allí donde Eisenstein, que vivía en un mundo de sistema bipolar, imaginaba posibilidades formales para que un simple campesino u obrero tomara conciencia de su situación con vista a cambiarla, Kluge – como todos nosotros, 80 años más tarde – vive en el triunfo de la voluntad capitalista: one unique world y siempre sobreviviendo a su propia decadencia.


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Explicar la plusvalía, el modo en que el dinero circula y se reproduce en el capitalismo, cómo la propia fuerza de trabajo es una mercancía entre otras sometida a la valuación del mercado, y - corolario del texto – el predestinamiento de la propiedad privada a ser expropiada por la clase explotada... en fin, todo eso en la mayor parte del siglo pasado podía plasmarse en términos de canto optimista hacia lo “inevitable”, pero hoy, ¿es posible eludir una estética de réquiem?

Por consiguiente, si a la pregunta inicial acerca del cómo representar en imágenes aquel libro maldito el soviético amagaba responderla con un mix lógico e imaginativo que combinara un método dialéctico con tácticas joyceanas para formular interrogantes y responderlos, Kluge – a mi entender – no parece visualizar inicialmente una forma actual de representar esa cumbre de la modernidad desde nuestros años posmodernos. El perspicaz alemán, sin embargo, evita el réquiem y se desplaza hacia una tangente que utilizará como soporte para ir experimentando: el tributo al intento de Eisenstein.


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Al resultado, denominado Noticias de la Antigüedad Ideológica: Marx-Eisenstein-El Capital no lo hemos visto por aquí, puesto que son nueve horas en 3 dvds que sólo salieron en Europa, pero al montaje de hora y media que Kluge armó para festivales y se proyectó en tres funciones a sala llena en la Lugones, sí. Hablemos, entonces, de la versión que vimos.

Lo que hubiera podido devenir en un cachivache “culto”hecho de retazos culturales ideológicos y cabezas opinantes termina trascendiendo el preconcepto para provocar de una manera fresca y variada nuestro diálogo con aquellos conceptos puros marxistas a la luz de la realidad del siglo XXI.

¿Cómo lo logra?, ¿cómo hace que el cuerpo del film contradiga su propio título y nos haga dudar de estar ante una "antiguedad ideológica"?

Hilvanando lo heterogéneo a través de intertítulos de tipografía e intencionalidad variable; que enmarcan, entre otras cosas, momentos de cine mudo, charlas con escritores, poemas de Brecht leídos con fondo de música noise, investigaciones alla Michael Moore y, en especial, un corto inolvidable de Tom -Corre, Lola, corre-Tykwer que dice más de la vida cosificada del hombre que toneladas de estudios académicos.

Así, cuando Hans Magnus Enzensberger dialoga con Kluge sobre los "estados" que adopta el dinero en su periplo (solido, líquido, gaseoso, ventoso en una "burbuja") y sobre la dificultad de representar esas abstracciones en imágenes, mientras un desocupado comenta su asistencia diaria a un curso sobre Das Kapital complementado por el chateo con colegas chinos, y mientras dos actores leen párrafos del libro para concluir al unísono que no entienden nada de nada, pues... la dialéctica se produce, los bloques secuenciales (no ya los planos) chocan entre sí generando originales pensamientos - y sentimientos - en nuestra cabeza.



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Una experiencia que permite entrever el corazón humanista que animaba toda la teoría de Marx - por más árida que pueda resultar su lectura -, y que posibilita redescubrir muchos conceptos manifestándose más vigentes que nunca. (La acumulación de capital sigue existiendo, ¿no?)

En verdad, la película se hace corta de tan cautivante y pretendemos más: las nueve horas completas en que fue concebida y que, seguramente, amplían el espectro testimonial y lúdico del asunto.
La proyección vista en el cine, para peor, culmina con la ¿publicidad? de esos tres dvds, generando la sensación de que sólo vimos una pequeña parte del todo. ¿Cómo se puede hacer para conseguirlos?, ¿serán caros?
He aquí una paradoja.
Noticias de la Antigüedad Ideológica: Marx-Eisenstein-El Capital, en su versión original de larga duración, se ofrece como una mercancía entre otras que circulan en el mercado, y en tanto es difícil de conseguir y deseable para un selecto nicho de personas con cierta formación intelectual, se va convirtiendo en fetiche (término marxista si los hay).
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