Por: Norberto G.
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La primera de ellas desde el comienzo hasta el insulto del profesor a Sandra una de sus alumnas, llamándola pétasse que significa algo así como trola, y la segunda sobre cómo este hecho es vivido por los actores del relato y las consecuencias que origina.
El film transcurre en el colegio Dolto en un barrio de París (20e Arrondissement) y no como erróneamente se mencionó en la banlieue parisiense, es decir que la mezcla de razas y la marginalidad se da en el corazón de la ciudad lumière y no en los barrios más postergados de las afueras.
En esa primera parte se describen las relaciones entre François Bégaudeau, el autor del libro sobre el que se basa el film, que hace de sí mismo, y los alumnos en su mayoría inmigrantes venidos de las ex colonias francesas.
Apenas aparece un evento que ya prefigura la segunda parte cuando en el medio de una reunión de profesores se menciona la amenaza de expulsión (por falta de papeles) que pende sobre el padre de uno de los alumnos. Si bien la reacción de los maestros es comprensiva no se organiza ninguna reacción ni institucional ni grupal.
Muy interesante cómo los alumnos muestran las facetas de sus personalidades desde el racismo entre pares (el narcisismo de las pequeñas diferencias) hasta el ingenio y la diversión adolescente y cómo el profesor interactúa intentando la comprensión y la empatía. (Como nota de color diremos que en la vida diaria del colegio Dolto los profesores fueron muy críticos con la propuesta pedagógica de Bégaudeau).
Luego llega el insulto y se delinea otra película o, cómo veremos, los límites de la primera parte, ya que una vez que el profesor llama trola a la alumna en lugar de disculparse e intentar circunscribir el evento a una furia pasajera, se justifica y nunca da la razón a Sandra; es decir: toda la orientación comprensiva sobre el otro y la intención de darles voz a los alumnos inmigrantes se hace astillas, ya que condena a la alumna al silencio o peor a la impotencia de no ser escuchada.
Después llega el proceso escolar a uno de los alumnos que accidentalmente o no golpea a Sandra, pero más allá del perdón de sus pares, la escuela como institución da inicio a un proceso de expulsión. El Director le pide al maestro que escriba en su descargo que había insultado a una alumna solo con el fin de no dejar cabos sueltos a la defensa que hace la institución de uno de sus miembros
Hermosa metáfora la escena de la madre del alumno de Mali que va a la escuela a escuchar la acusación contra su hijo, la mujer no sabe francés y el alegato es traducido por su hijo, la falta de voz de los inmigrantes en la sociedad de los países centrales queda en evidencia sin una sola palabra, sólo con la fuerza de su mirada.
El profesor más allá de su punto de vista progresista y empático con los alumnos frente al conflicto se repliega y se encierra en su razón de clase tratando de minimizar el incidente en tanto que Sandra le dice que no es normal el ser insultada por un maestro.
Lo concreto es que no solo él niega lo sucedido sino la institución lo hace en su conjunto.
¿Será por esta toma de posición que la derecha ha elogiado el film además del oportunismo que le es característico? Christine Albanel ministra de cultura pidió que el film sea divulgado en las escuelas y el mismo Nicolás Sarkozi alabó el tacto y la finesa del director al retratar a los profesores, desde luego para él los inmigrantes no tienen el mismo peso protagónico que los maestros.
Creo entonces que es un film que permite varias lecturas, pero ¿cómo un film de comprensión e inclusión y otro de castigo y exclusión pueden convivir en una sola cinta?
- Z32 (Avi Mograbi, Israel/Francia, 2008), a través de un soldado israelí que cuenta su participación en la matanza de unos policías palestinos por vengarse de una masacre de la que ni siquiera estos policías tuvieron noticias.
- Entre los Muros (Laurent Cantet, Francia, 2008) nos muestra la violencia del sistema educativo en el que es imposible enseñar, aprender, dialogar, comprender.
- Última Parada - 174 (Bruno Barreto, Brasil, 2008) nos relata la historia de un chico brasileño que llega a secuestrar un ómnibus durante 7 horas y luego él mismo muere asfixiado por la multitud vengativa…
Hace poco una amiga me contaba que, discutiendo fuerte con su hijo adolescente, él se mando un exabrupto cuestionándole elecciones absolutamente personales e íntimas. Estaban en un bar y mi amiga, explotando, se levantó y se fue.