Por: Sebastián Elvino

Ayer fui a ver "Encarnação do Demônio", de José Mojica Marins, quien interpreta al mítico Zé do Caixão (no puedo encontrar el significado, sólo que Caixão significa ataúd).
Es una película muy interesante, trabaja mucho los símbolos heredados de la religión Thelémica, del Umbanda, de la Ordo templi Orientis y toda un maravilloso mundillo que personalmente me fascina.
Lo hace muy bien, la pantalla se viste de Pomba Gira, se adorna con imágenes de Baphomet, hay unos altares bellísimos, dos brujas ciegas (no tan geniales como las de "Don´t look now", pero ahí andan).
Claro, no todo es maravilloso, ni siquiera para un satanista como Zé do Caixão... porque también, aparte de los fetiches, había que hacer una buena película y en lo posible, contar una buena historia... y aún más: ¡hubiera sido magnífico que también actuaran bien!.
Nada de todo eso sucedió. La película no tiene ningún sentido, es contradictoria todo el tiempo: Zé do Caixão era capaz de torturar, asesinar, violar, pero ante la visión de una serpiente o unas tarántulas se estremecía como loco y gritaba de pavor. Muy gracioso... y por momentos, parecía una película argentina de los 80, más específicamente, "Mingo y Aníbal contra los Fantasmas".
Y el más desastroso de todos era él. Los personajes secundarios: su ayudante jorobado, las brujas antes mencionadas, un grupo de Emos seguidores (espantosos), un oficial de policía con un parche en el ojo que parecía Federico Luppi (faltaba que dijera: "Qué país de mierda, la puta que lo parió" aunque por ahí andaba...).
Un momento bastante logrado (muy digno de Alejandro Jodorowsky) fue cuando Zé do Caixão va al purgatorio (no pregunten por qué, no se entiende); momento fue muy lindo: se mostraban crucifixiones, gente que se cosía los ojos y los labios (eso era real), canibalismo (eso no era real) y mucho, mucho simbolismo... como en el caso de Jodorowsky, muy bien trabajado ese aspecto, pero lo demás... te lo debo.
La última perlita: José Mojica Marins (el director) hizo una breve presentación en persona de su película, con una hermosa performance en la cual habló brevemente de numerología, de los tres productores que murieron durante el rodaje que llevó cuarenta años (!)... en fin, trató de generar un mito.
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Es una película para ver con muchos amigos, porque sino no tenés con quien reirte y es muy frustrante.
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Puntaje: 6
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