.(A Manu)
.La trama de Toy Story 3 vuelve a sugerir un posible dilema ante Pixar: ¿dónde ubicar sus “chiches”? ¿junto a las infantiles de Disney? ¿ con bambis y cenicientas? ¿cerca de schrecks y madagascares?
El "sentido común" dice que sí, y que conseguite un hijo o algún sobrino para usarlo de coartada y no tener que andar dando explicaciones sobre qué hacías solo en el cine lagrimeando con WALL-E.
Pero revisemos, porque "infantiles" de una manera pueril son esas películas obvias cuya fórmula gastada se adivina desde el primer fotograma, productos que subestiman la inteligencia del espectador independientemente de su edad. Y esta nueva entrega de la saga de Woody, Buzz Lightyear y compañía, a puro talento narrativo, al hacernos identificar tan fuertemente con el derrotero de sus protagonistas, genera adrenalina, divierte, angustia y pone de relieve algunos asuntos existenciales que ni en Bergman.
O sí, como en Bergman pero sin distanciamiento, con la eficacia de un cross arltiano a la mandíbula.
El "sentido común" dice que sí, y que conseguite un hijo o algún sobrino para usarlo de coartada y no tener que andar dando explicaciones sobre qué hacías solo en el cine lagrimeando con WALL-E.
Pero revisemos, porque "infantiles" de una manera pueril son esas películas obvias cuya fórmula gastada se adivina desde el primer fotograma, productos que subestiman la inteligencia del espectador independientemente de su edad. Y esta nueva entrega de la saga de Woody, Buzz Lightyear y compañía, a puro talento narrativo, al hacernos identificar tan fuertemente con el derrotero de sus protagonistas, genera adrenalina, divierte, angustia y pone de relieve algunos asuntos existenciales que ni en Bergman.
O sí, como en Bergman pero sin distanciamiento, con la eficacia de un cross arltiano a la mandíbula.

Finalizó la proyección, salimos del Hoyts Abasto (mucho 3D pero el Complejo está mugriento, pegajoso, hecho un asco), y en la búsqueda del reglamentario café posterior, mientras lidiaba como podía con esa escisión tan característica que deja una obra de arte cuando, subyugante, impide nuestra reconexión rápida con la realidad, algunas preguntas comenzaron a aflorar:
¿Cuanto luchamos por ir adonde, equivocados o no, creemos que debemos estar?
¿Terminaremos resignándonos a quedar donde nuestras circunstancias nos ubican?
¿Podremos elegir con quiénes tomarnos del brazo al momento de morir?
¿La muerte es un agujero negro cuyo campo gravitatorio es un cúmulo de deshechos?
¿Todos los juguetes somos redimibles?
Bueno, no sólo este tipo de preguntas de índole socio-filosófico, sino también estas otras que, debo admitir, descubren mi disociación esquizofrénica:
¿Qué aspira el mono platillero para estar tan permanentemente alerta en su panóptico?
¿No convendría el disciplinamiento fascista de una Mary Poppins ordenando a los juguetes que se guarden solos y se dejen de joder con el libre albedrío?
Los tres extraterrestres monoculares que salvan a los protagonistas de la muerte ¿son la Santísima Trinidad de incógnito?
¿Se justifica el cameo de Totoro? ¿puede esperarse en la próxima de Miyazaki la aparición del Señor Cara de Papa?
¿La muerte es un agujero negro cuyo campo gravitatorio es un cúmulo de deshechos?
¿Todos los juguetes somos redimibles?
Bueno, no sólo este tipo de preguntas de índole socio-filosófico, sino también estas otras que, debo admitir, descubren mi disociación esquizofrénica:
¿Qué aspira el mono platillero para estar tan permanentemente alerta en su panóptico?
¿No convendría el disciplinamiento fascista de una Mary Poppins ordenando a los juguetes que se guarden solos y se dejen de joder con el libre albedrío?
Los tres extraterrestres monoculares que salvan a los protagonistas de la muerte ¿son la Santísima Trinidad de incógnito?
¿Se justifica el cameo de Totoro? ¿puede esperarse en la próxima de Miyazaki la aparición del Señor Cara de Papa?
¿Hay alguna posibilidad de que Barbie no esté predestinada a Ken?

Ya en la típica charla posterior esperable, mi esposa y yo comentábamos, entre otras cosas, que Night and Day, el prototípico corto de Pixar antes de la película valía el precio de la entrada. Y que Toy Story 3 tenía una historia tan sólida que no necesitaba adornarse con tridimensionalidad para atraer, a diferencia de las inminentes Gaturro y otra nadería llamada Como perros y gatos 2 que, según sus histéricos trailers, la portan como único cebo (pero ¿cuanto tiempo más habrá de pasar hasta que nos pudramos del efecto cercanía/lejanía?).
Regresando a nuestro hogar me asaltó una última, inquietante cuestión:
¿Cómo es que "Mi casita", aquel juego de coloridas maderitas rectas, triangulares y semicirculares con el que jugaba en la infancia al visitar a mis abuelos, llegó a ser juguete de mis hermanos, primos e hijos, sobreviviendo a infinitas mudanzas?
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