domingo, 18 de abril de 2010

Bafici: Police, adjective (Corneliu Porumboiu, Rumania, 2009)

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Fuera las medias tintas: junto a La Pivellina, la mejor de las que vi en el festival.
Rigurosa, pensada al milímetro, las primeras tres cuartas partes del film te hacen experimentar hasta físicamente el tedio apelmazante de la mediocridad, los tiempos de espera y la burocracia del trabajo policial (cero glamour Hollywood), y el último cuarto, en el plano secuencia más sorprendente, vira hacia una distancia para analizar conceptualmente el significado de términos como "conciencia", "policía", "ley" y "moral", a través de una situación entre absurda y desternillante.
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La anécdota argumental es mínima: el banal héroe, un policía de provincias, se la pasa siguiendo a un estudiante que a la salida del instituto fuma haschís. Anota horarios, recorridos, se oculta en las esquinas, llena carpetas en la dependencia, intercambia frases rutinarias con sus colegas, soporta las bajadas de línea de sus superiores y, a veces, hasta llega a cenar acompañado por su mujer.
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Si bien a la rumana, como en la serie norteamericana The Wire, la necesidad de la línea jerárquica por cerrar "casos" mostrando rápidos resultados -capitalizables en ascensos- presiona a las bases para que arresten a los perejiles y dejen de lado a la ruta del dinero que es la cadena de distribución, una acción que demandaría más tiempo pero podría dar con los peces gordos.
Y el nudo gordiano de la trama es la conciencia del policía, que no está dispuesto a que pese sobre él la condena a siete años de un pibe por fumarse un fasito.
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"Be patient" - sugería a la audiencia la productora de Police... en la breve presentación previa; y terminada la proyección volvía a abrir el paraguas comentando que había discutido con el director para cortar algunas partes. Por suerte ganó Porumboiu, porque no le sobra nada, hay una coherencia total entre contenido y forma.
El asunto es que la inmersión que nos propone requiere vivirse en un cine, donde resulta más difícil escabullirse de sus necesarios tiempos largos que hacerlo frente a la pantalla hogareña, donde -comprobado no científicamente- hay más distracciones alivianantes a mano (el mate, la heladera, qué comer a la noche, las facturas a pagar, etc).
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7 comentarios:

  1. No puedo dejar de pensar al mismo tiempo en esta película y en Mary and Max. ¿Por qúé, si no tienen nada que ver una con otra?
    Porque como escribí en otro post, Mary and Max me resultó una experiencia cinéfila disfrutable, y la peli me encantó porque la viví mientras la veía.
    Police adjective es sin dudas una muy buena película. Pero...¿la disfruté? ¡Más bien la sufrí! Cantidad de minutos sin que pase NADA, (ya sé: para hacernos sentir la misma rutina inútil que vivía el policía siguiendo burocráticamente un caso absurdo). El final... una lección de Ontología del Lenguaje sin igual. El ridículo llevado a su máxima expresión para dar cuenta del sin sentido de las palabras. La acción, un disparate descontextualizado para responder al orden establecido. ¡Una genialidad!
    Pero... ¿la disfruté? Sí, después cuando la pensé.

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  2. Maré:
    Dejame transponer el método del film a mi respuesta, definamos los términos.
    ¿Qué significa “NADA”? ¿qué “DISFRUTAR”?

    No acuerdo con que no pase “NADA”. Sí asistimos a rutinas irritantes repletas de ella.
    (Por supuesto, podrían haberse resumido en un clip de 2 minutos para comodidad del espectador, pero el efecto no sería el mismo).

    En mi opinión, el film no tiene metraje sobrante, todo el tiempo nos va agregando información sobre el protagonista y su vida mediocre. Justamente, ejecutar en forma diaria la línea de puntos policial-administrativa prefijada (porque es su laburo), debería volverlo un indolente, favorecer el apelmazamiento de su conciencia. Pero no ocurre, y cuando el gran dilema ético aparece en escena se potencia en oposición a un ambiente que Porumboiu nos ha hecho vivir en detalle. Inclusive la actuación parca del actor (premiada en el festival) realza el efecto.

    En cuanto a “DISFRUTAR” , en su acepción de “sentir satisfacción”, yo también la disfruté, pero no sólo después, al pensarla, sino en el mientras tanto.

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  3. Querido Pablot: estuve leyendo un poco los posts, porque no ví ninguna de las pelis que están en tu lista. Fui a ver algunas, una más fea que la otra, así que este año no me copó mucho el Bafici. Por lo tanto, mejor me pongo en campaña para bajar algunos títulos que me tentaron. Espero que estés muy bien, me imagino, estarás agotado, extasiado y un poco miope. Jeje.
    Un abrazo! nos vemos pronto!

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  4. Lo único que quiero comentar acerca de una de las pelis del Bafici es que la de Harmony Korine, Trash Humpers es UN PAPELÓN. Necesitaba hacer catarsis. ;)

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  5. Siempre pongo este ejemplo para explicar mi particular gusto por el cine:
    supongamos que un director intenta filmar y transmitir a la audiencia el aburrimiento, no sólo la idea, sino que su búsqueda pase por hacérnoslo sentir en forma completa y apabullante.
    Ahora bien, el director que se ha propuesto tal objetivo lo consigue plenamente y nos aburre a morir, por lo tanto estamos en presencia de una excelente película. Arte puro y, sin embargo, no tendré ningún interés en verla.
    No me jacto de ello, simplemente hago públicas mis limitaciones; no puedo evitar pedirle a una película que, como mínimo, me entretenga.
    ¡Qué bueno! ahora no tendré que exponer la idea en abstracto, podré citar está película a la que, siendo totalmente coherente con mis limitaciones, no veré.

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  6. Rody:
    Police...te mete en la piel de otro, en su vida y en un inesperado dilema, y lo hace con un mix de cercanía y distanciamiento.
    Te puede interesar o no, por supuesto, pero decir que el director "intenta filmar y transmitir a la audiencia el aburrimiento" y "hacérnoslo sentir en forma completa y apabullante" es una interpretación totalmente azarosa, ¿cómo podría saberse (y qué importa)lo que se propuso hacer el director?

    En lo personal, la peli me fascinó mientras la veía y luego, al repasarla admiré cómo desplegaba lo que iba aconteciendo.
    Si querés te la paso, la ves y no hacés tantos juicios a priori ubicándola dentro de una supuesta cofradía del "Arte Puro"(¿?)

    Dale, Rody, ¡animate al desafío Pepsi!
    ¡Tu puedes!

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  7. Y daaaaaaaaaaaaaaale.

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