sábado, 17 de abril de 2010

Bafici: Mary and Max (Adam Elliot, Australia, 2008)

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Animación stop-motion, como las de los estudios Aardman (Wallace y Groomit; Pollitos en fuga) para una de esas historias oscuras sobre marginados que suscitan inmediatamente una mezcla de ternura y piedad por parte del espectador.
La nena australiana de madre alcohólica y el viejito neoyorkino con síndrome de Asperger (¡rápido, Wikipedia, rápido!: "trastorno neuromental que forma parte del espectro de trastornos autísticos"), solos como un hongo, llegan a contactarse por correo de manera azarosa. Y la película alternará las sucesivas cartas entre ellos o su esporádica interrupción, con uno y otro leyéndolas en off, más un narrador por momentos irónico hilvanando los contrapuntos.

Me trajo reminiscencias del film epistolar 84, Charing Cross Road, con Anne Bancroft y Anthony Hopkins enamorándose a distancia sin llegar a conocerse jamás. Pero sólo por un rato, puesto que Mary and Max, técnicamente impecable, con gags inolvidables (la muerte del mimo vale su visión) y one-liners ídem ("Si un taxista va para atrás...¿te debe plata?"), abusa del patetismo.

Diría que pertenece al (inventemos un subgénero) "determinismo poético", en tanto que ambos protagonistas, así como muchos personajes secundarios, padecen un destino marcado desde el mismísimo comienzo de sus vidas, y el trascurrir de sus episodios existenciales ilustrará la imposibilidad de apartarse de él (¿les suena Babel, de Iñárritu?).
La adorable Mary Dinkle devendrá, luego de la sucesión de catástrofes, en adicta al jerez como su madre; Max Horovitz, discriminado por judío, lunático, enfermo mental y un montón de cosas más, no conocerá el amor y vivirá y morirá solo. ¡Too much! ¡Inclusive los colores de sus entornos están preasignados en forma inamovible !
El final, que no voy a contarles, es el colmo del desencuentro forzado.

Pero todo esto, enmarcado en esa mezcla de gótico y expresionismo estandarizado por Tim Burton, está tan lleno de ideas visuales atractivas que fluye,"se hace corto"; y la gente a la salida del Hoyts, encantada, podría asegurarlo: la votaba como "excelente" (Nota: Mary and Max participa de la Selección Oficial Internacional en Competencia y hay voto del público vía papelito).
Yo terminé depositando en las urnas un "Muy buena", en parte contagiado por el entusiasmo de mi esposa y mi hija.
Hoy, repensándola un poco, tengo la sensación de que este tipo de films que ubican al espectador más infeliz en una posición de Dios Superior respecto de las vidas terriblemente desgraciadas que narran, incurren en una demagogia bastante repudiable.
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3 comentarios:

  1. Mmmmm.... no estoy convencida de lo que decís. Durante el film no me sentí ni Dios ni nada, simplemente disfruté un montón lo que veía, me gustó la historia, los personajes me resultaron encantadores, me reí, me conmoví, técnicamente impecable. Qué más le puedo pedir a una peli?

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  2. Muy buena crítica Pablo! A mi me encanto la peli, a pesar de estar de acuerdo con la mayoría de lo que decís.
    Para cuando una crítica de Fantastic Mr. Fox (fuera de la sección Bafici, por supuesto), de Anderson. Paso tan desapercibida por estos lares que casi no la puedo comentar con nadie.

    Un abrazo!!!
    Rodrigo

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  3. Rodrigo:
    Fantastic Mr Fox es una maravilla y un ejemplo de cómo apropiarse de un texto ajeno para seguir desarrollando el universo propio. La incorrección política de Roald Dahl filtrada por la disfuncionalidad familiar del mejor Wes Anderson.
    Desgraciadamente, ni a esta película (que en el cine podría encontrar su público) le dan posibilidad de estreno los monopolios exhibidores, que siguen concentrando la animación en el cada vez más aggiornado casillero Burton.

    Aprovecho tu pregunta para hacer catársis:
    ¡Sería feliz si tuviera el tiempo para escribir sobre todo lo que veo o leo! (otros films del Bafici inclusive).

    Gracias por tu comentario.

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