lunes, 28 de septiembre de 2009

Escribiendo para Tarantino

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Unos cuantos que apreciamos Bastardos sin Gloria nos preguntamos por qué, en el final del Capítulo Uno (“Érase una vez… en la Francia ocupada por los nazis”), el coronel cazador de judíos Hans Landa permitía que la joven Shoshanna Dreyfus escapara a campo traviesa luego de masacrar por fuego de metralla a toda su familia (“¡au revoir, Shoshanna!”, hasta le gritaba).

Descartando considerar a este manipulador políglota como personaje posmoderno que en plena Segunda Guerra Mundial actúa porque sí, es decir sin motivo alguno – lo cual lo convertiría en un villano similar al Joker de Heath Ledger - , lo cierto es que no se nos entrega el menor indicio explicativo de su gesto perdonavidas.

El film termina, la incógnita no se resuelve.
Pero podemos especular.
O, mejor, escribir la escena que haría que esta cuestión "cierre".
¿Qué pasaría si aplicáramos el truco argumental que en El Imperio Contrataca resignificaba a Star Wars ? (aquel por el cual el malvado Darth Vader sorprendía a su joven contrincante jedi con un: “Luke, soy tu padre").

ANTES, un poco de contexto:

Recordemos que tiempo después de la secuencia que abre Bastardos sin Gloria, Shoshanna se convierte en Emmanuelle Mimieux, la dueña de un cine parisino que le imponen ceder para el estreno de una película de glorificación nazi a la que asistirán, en noche de gala, Hitler, Goebbels, Bormann y otros jerarcas.
Y que esa situación propicia la posibilidad de su venganza.










El plan: desde la cabina de proyección obrará operísticamente cambiando en determinado momento el rollo de “El Orgullo de una nación”, por otra cinta en la que proclamará – su rostro ocupando toda la pantalla – que “como repugnantes cerdos alemanes” todos esos espectadores van a morir ejecutados por una judía. En simultáneo con esto, su amante Marcel generará un incendio a partir de quemar películas en copias de nitrato altamente inflamables. Consecuencia: todos morirán carbonizados.

(Tengamos presente también que a eso de la mitad del metraje de Bastardos... se había producido un reencuentro de Shoshanna con Hans Landa en el parisino café Maxim´s cuando, coaccionada por la Gestapo a dirigirse allí, Goebbels se lo presenta como el coronel de las SS encargado del operativo de seguridad durante el estreno de la película en su cine.
Y que, una vez solos, llamándola "señorita Mimieux", increpándola con viperina amabilidad ("Entonces, Emmanuelle, cuénteme, ¿qué pasó para que una jovencita como usted se convirtiera en dueña de un cine?"; "Me han informado que tiene usted un empleado negro, ¿es eso cierto?"), o prácticamente forzándola a probar la tarta de manzana del lugar, la hace pasar por momentos tan tensos como incómodos.
¿La reconoce como la chica Dreyfus a la que dejó huir?, ¿o acaso simula sarcásticamente desconocerla a los fines de su estrategia individualista? )

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LA INÉDITA ESCENA transcurre un rato antes del dantesco climax, en el Capítulo Cinco (“La Venganza del Rostro Gigante”).
Aquí va, que el Writers Guild of America me perdone...

Los invitados van entrando al cine en medio de un gran operativo de seguridad.
Marcel se retira de la cabina de proyección luego de ultimar detalles para dirigirse donde guarda su arsenal, detrás de la pantalla .
Shoshanna, “con aspecto de estrella de cine de los años cuarenta”, queda sola en la cabina , coloca los rollos por orden de proyección y se observa en el espejo como chequeando su autocontrol.

De pronto, se sobresalta al escuchar el accionar de la manija de la puerta y vemos como ésta se abre para que ingrese un elegante y sonriente Hans Landa
(El siguiente diálogo se lleva a cabo en idioma francés)

CORONEL LANDA
¿Todo listo para la gran noche, Mademoiselle Mimieux?

SHOSHANNA
(Rápidamente recompuesta) Sí, por supuesto.

CORONEL LANDA
Disfrute del momento porque, respóndame con sinceridad, ¿cuando tiene tal lleno total con las peliculitas francesas que viene proyectando?

SHOSHANNA
No estoy pendiente de ese tipo de cosas, Coronel. Además, no creo que la cantidad de público que concurra implique relación con la calidad del film que se brinda.

CORONEL LANDA
Bueno, bueno...no quise subestimar lo que a usted le gusta. Mire lo que le traje...
(Muestra un pequeño paquetito, lo abre y vemos una porción de tarta de manzana idéntica a la del café Maxim´s)
Noté que la había disfrutado aquella vez y me permití traerle un poco a modo de augurio de buena proyección.

Shoshanna no sabe bien cómo reaccionar y se produce un brevísimo silencio incómodo que Landa corta.

CORONEL LANDA
Por supuesto, sabría mejor con nata fresca cubriéndola y un vaso de leche acompañándola, pero no siempre podemos contar con todo lo que queremos, ¿verdad?

SHOSHANNA
(Decidida)
Lo que usted diga. Le suplico ahora que me deje seguir preparando las máquinas y los rollos de "El Orgullo de una Nación", nada debe fallar cuando hay tanta gente importante en el auditorio.

CORONEL LANDA
No podría estar mas de acuerdo con usted respecto de su plan, mademoiselle Dreyfus.

Shoshanna queda petrificada por partida doble: por la ambigua mención de "su plan" (¿Landa sabe lo que ella se propone?) y, fundamentalmente, porque al pronunciar su verdadero apellido revela conocer quién es y de dónde viene.

SHOSHANNA
N-n-o comprendo.

CORONEL LANDA
Es sencillo, meine liebe, le estoy deseando de corazón que esta noche tenga éxito en su gran emprendimiento. Sólo que también quería dejarle en claro que a mí no se me engaña en nada.
(Hace un ademán de sacar su pipa pero se interrumpe)
Ah, cierto que aquí no es conveniente fumar...y no es mi intención causar un incendio... a destiempo.

SHOSHANNA
(Muy confusa, como en trance)
¿Quién es usted?, ¿por-por qué me dejó llegar hasta aquí...?

CORONEL LANDA
(Súbita risa estentórea y, enseguida, volviendo a un habla formal)
Verá, ocurre que la vida propone azares a los que algunos llaman destino y otros llamamos casualidades. En rigor, hacia 1926 yo era un humilde soldado raso alemán que no imaginaba la gran carrera que haría hasta llegar a ocupar el grado y la consideración que hoy poseo dentro de las SS. Y es más que probable que, de alguna manera, todo se lo deba a su madre.

SHOHANNA
(ojos brillosos como conteniendo las lágrimas)
No comprendo.

CORONEL LANDA
(Camina mientras habla, da vueltas alrededor de ella)
¿Nunca estuvo enamorada de verdad? Desde luego dejando de lado el affaire que tiene con ese negro empleado suyo...
Yo conocí a Miriam en un viaje por la campiña francesa como licenciado del ejército; ella y su marido Jacob, es decir, sus padres, fueron muy atentos conmigo permitiéndome alojarme durante algunas semanas en su granja. Ya puede imaginarse, era joven, con ganas de conocer el mundo y con poco dinero.
Poco a poco comencé a encariñarme no sólo con ellos sino con sus costumbres. ¿Puede imaginarlo?: he celebrado algunos cuantos shabbats...

Mientras continúa hablando, Landa comienza a comer de a poco la porción de manzana que supuestamente le había traído a Shoshanna.

CORONEL LANDA
Y ocurrió que, durante tres días en los que Jacob tuvo que ausentarse de Nancy para negociar algunas cuestiones de su granja, Miriam y yo vivimos un romance apasionado. Los mejores días de mi vida, debo decir.
Quería que ambos huyéramos de todo para empezar una vida juntos pero, desgraciadamente, lo que yo intepreté como el gran amor de nuestras vidas ella lo tomó como mera aventura.

Por primera vez desde que apareció en pantalla, notamos en Hans Landa - en su aspecto, en su cambio de tono de voz - algo así como un sentimiento de tristeza profundamente humano.

CORONEL LANDA
En mi desesperación hasta grité cuánto la amaba delante de su esposo, pero quedé en ridículo, él la perdonó y me echó de allí. Juré vengarme.

Casi avergonzado por ceder a un dolor que tenía muy escondido, se sacude algunas migas de la tarta caídas sobre su uniforme, y vuelve a su compostura anterior.

CORONEL LANDA
Pero bueno, no se hacen tortillas sin romper huevos, y gracias a ese período de mi vida logré unos cuantos beneficios: mejorar mi francés, por ejemplo.

A Shoshanna poco a poco se le va endureciendo la mirada y notamos que su cabeza gira hacia un cuchillo apoyado en una mesada a pocos pasos de ella.

CORONEL LANDA
A la vez, aprendí a pensar como los judíos, lo que con el tiempo me dió la posibilidad de cazarlos. ¿Sabe lo que es una paradoja, Mademoiselle?

Shoshanna avanza lentamente hacia el cuchillo, y lo está por tomar sin que Landa lo perciba, pero todo cambia con la próxima frase del Coronel.

CORONEL LANDA
Sin contar que, si ambos hacemos un cálculo de los años transcurridos, es más que probable que yo sea su padre...

Shoshanna olvida el cuchillo, se sienta e intenta procesar todo lo que está escuchando. Landa la observa.

SHOSHANNA
(con odio, negación e impotencia simultáneos)
¡Usted asesinó a mis padres, a mi tío y a mi hermano Amos!

CORONEL LANDA
Es una manera de ver las cosas. En realidad fuí a la granja de LaPadite a cerciorarme de que pudiera escapar, lo mínimo que se puede hacer por una hija.

SHOHANNA
¡Usted jamás puede ser padre de nadie!

CORONEL LANDA
Y sin embargo (pronuncia lenta e irónicamente) "Emmanuelle Mimieux", esta noche está aquí porque yo le posibilité el camino...

SHOSHANNA
¿Qué quiere decir?

CORONEL LANDA
En pocas palabras, la gente siempre está más que dispuesta a colaborar cuando se le dicen las palabras adecuadas...

(Insert aquí con imágenes de Landa discutiendo debajo de la marquesina del cine con una señora a la que podríamos identificar como Ada Mimieux, la propietaria del cine que luego "adopta" a Shoshanna)

Shoshanna, resignada pero valiente, se levanta como accionada por un resorte y se le planta a Landa a centímetros de la cara.

SHOSHANNA
¡Nadie, ni usted va a impedir lo que va a pasar hoy aquí!

CORONEL LANDA
Tranquila (se aparta como para irse), ¿por qué cree que la deje vivir?. Adelante con lo que piensa hacer, se lo debo...o, mejor, yo mismo me lo debo, puesto que si su plan funciona, también lo hará el mío.

(abre la puerta, sale y desde el pasillo, antes de partir del todo, casi le ordena)

CORONEL LANDA
Ahora, Mademoiselle Emmanuelle Mimieux, termine de arreglarse y baje por las escalinatas para ayudarme a ubicar en la sala a ciertos italianos que vienen especialmente a disfrutar de una sesión de heroismo alemán.

Shoshanna queda sola, se mira en el espejo pero no es la misma mirada que observamos al principio de la escena.
Su expresión de desamparo pasa gradualmente al de fuerte convicción
(su rostro se ilumina, casi inspira temor)

SHOSHANNA
(Tomando en un solo movimiento ágil el cuchillo y clavándolo en la mesada de madera)
En minutos estaré allí (le dice en complicidad a su imagen reflejada)

- - FIN DE LA ESCENA - -
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10 comentarios:

  1. El sábado fui a ver "Bastardos sin Gloria" y me sorprendió bastante: al fin una peli de Tarantino que resistirá el paso del tiempo. Porque eso me pasa con sus películas: las veo un par de años después y ya no me gustan más (la dirección de arte, vestuario y la banda de sonido de Pulp Fiction son un noventón insufrible).
    Bueno, ya me desquité con Tarantino, igual me parece muy groso su trabajo, pero esta película en especial tiene aspectos muy geniales. El primero, es el MEGAHALLAZGO del actor que interpreta al Coronel Landa (¿en quién pensabas cuando lo veías y escuchabas?).
    El vestuario es una bomba, casi me muero con el sombrero de gatito de la intérprete de francés del director. Y los primerísimos primer planos a Brad Pitt... GRACIAS!!!
    Fuera de esas frivolidades maravillosas, me sorprendió especialmente el momento en el que "el enemigo se da vuelta", la impunidad maravillosa con la que se ficcionó la historia, la revancha que plantea no es moco de pavo, más allá del incendio, me impactó mucho más aquello que Aldo Raine (Brad Pitt) le dijo a Landa cuando le grabó el símbolo en la frente. Es que de eso se trata, del significado de los símbolos y de cómo perduran y tienen que perdurar.

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  2. Respecto al guión, esa "escena perdida" podría ser una interesante vuelta de tuerca al motivo bastante incompresible por el cual Landa termina dándose vuelta. No es tan incomprensible que "la persona" se de vuelta, sinó que eso suceda con "el personaje". Lo inesperado es que alguien que justamente era un "cazador de judíos", comparable a un halcón, terminara perdonando a una de sus presas. El personaje necesita un motivo, no tanto la persona. Está bueno que en el guión lo pienses con un asomo (escape) de cierta humanidad.
    Landa es un personaje muy logrado, un psicópata adorable. Uf...

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  3. Pablot,todo muy lindo e interesante,pero nos es permitido un maximo de un guionista por familia.Sorry.
    Todavia no vi la peli,cuando lo haga la comento.Bye.

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  4. Pablo, finalmente vi Bastardos sin gloria. Tenías razón, había que verla. Es muy original.

    Felicitaciones por tu guión! Me gusta la sutiliza del diálogo y las acciones que suceden durante el mismo. Yo cuando vi que el nazi dejaba escapar a Shoshana pensé que era porque estaba seguro de que igual algún otro comando la iba a atrapar por el camino. O porque él había tomado mucha leche y se sentía pesado para correr. Pero jamás se me ocurrió que podría ser su padre. Me encantó esa vuelta de tuerca.

    Yo creo que sí puede haber dos guionistas por familia! Pero de diferentes géneros, eso sí...

    Carla
    PD: Y 3 guionistas también, por qué no? Hay muchos rubros por cubrir todavía, falta algún guionista de películas bizarras al estilo de la Coca Sarli (Guita deja...)

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  5. Carla D:
    Gracias por leer mi experimento. No tenía más pretensión que la de jugar un poco a partir de una historia y unos personajes que me gustaron mucho (y cargar un poco melodramáticamente el vínculo entre ellos).

    Seguirá habiendo un solo guionista en la familia.

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  6. ¿Por qué el coronel Landa permitío que la joven Shoshanna escapara a campo traviesa luego de masacrar a toda su familia?
    Porque el perverso es perverso no es boludo, si se queda sin su objeto de tortura deja de existir el, en tanto sujeto.

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  7. Buen punto, Jorge R
    Y, si diéramos por cierta o medianamente verosímil mi hipótesis ficcional:¡cuanto más perverso al gozar torturando psíquicamente a su propia hija!

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  8. Si bien el coronel Landa es un personaje de los años 40, el guionista (me refiero a Tarantino, y no mi amigo Pablot) es, todo él, un subproducto del post-modernismo.
    Digamos entonces, que el Crnel. Landa no es quien le permite vivir a Shoshana, sino que es don Quentin. Sus películas están llenas de cosas arbitrarias y que no se explican (me remito a esta nota de El Amante para no robar ideas: www.elamante.com/content/view/2309/66) y forman parte de su forma de narrar y de concebir sus historias.
    Por eso mejor dejar la peli como esta, por lo menos hasta que vaya a verla (o me baje el torrent) y pueda opinar con un poco más de fundamento.

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  9. Rody:
    Los rótulos apriorísticos conspiran para apreciar la obra individual, algo de esto quise transmitir - si lo logré o no, es otra cuestión – en “El bosque no deja ver el árbol” (el antepenúltimo post antes de éste). Que Tarantino te tire con la cinemateca por la cabeza o que cargue con la etiqueta de posmoderno no debería invalidar entregarse sin prejuicios a Bastardos sin Gloria, valiosa por lo que lateralmente plantea y por la forma particular en que lo hace.

    Algo más.
    Todo lo que pasa en la película tiene lógica, es decir: es admisible y coherente en los términos del mundo que construye. Lo mismo puede afirmarse de las acciones de los personajes, e inclusive de Landa: un oportunista con un plan personal muy concreto (como se comprueba al final). Que desconozcamos el motivo por el cual deja fugar a Shoshanna en la primera secuencia no implica que tal motivo no exista (en todo caso no se nos permite acceder a él, queda fuera de pantalla, en off ).

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  10. Ciertamente estamos de acuerdo, no se trata de coherencias en la historia, las historias de Tarantino (y ahora no me refiero a Bastardos... sino a las películas que ví) son coherentes y creíbles.
    Lo que pasa es que así como en Cat People, Tourneau deja imágenes fuera de campo, que son más impactantes ocultas que mostradas en la pantalla, Tarantino siempre deja explicaciones y sub-historias fuera del ámbito de su relato, a lo Tolkien, que nos cuenta el Señor de los Anillos apoyado en una mitología que tridemensionaliza la historia, pero que contada (vía su oportunista e insufrible hijo) es un verdadero embole.

    En síntesis, que en la forma de narrar de Tarantino es imprescindible dejar lazos sin cerrar y remitir a cosas no contadas que, dadas a conocer, ralentizarían y aplanarían la historia.

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