martes, 29 de diciembre de 2009

Diamonds are the girl best friends…


Por: Sergio Calegoya

Breve currículum: Estudié arquitectura, danza y canto. Me dedico a cambiar la imagen de las personas desde que recuerdo. Trabajo con novias, diseño accesorios, y en los últimos años he trabajado para Clarín, La Nación, Para Ti, L´Oreal y , recientemente, para el libro Aves del Paraíso de Gaby Herbstein.
Suelo participar en eventos tales como: Buenos Aires Alta Moda, Buenos Aires Fashion Week, Vino y Moda, Haut couture de Chocolat, Six o´clock tea. Algunos de mis diseños fueron al Fashion week New York, Fashion week Miami y Fashion week Moscu de la mano de Maria Pryor.


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Todo comenzó hace muchos años, ni recuerdo cuantos, pero sé que mi edad era de menos de 2 dígitos, no existía el color en la tele sino sólo en el cine, al cual iba de vez en cuando (si es que alguien me llevaba).

4 canales de aire fueron mis institutrices y las películas musicales de los 40 y 50 mis mentores.
Imaginar el color dentro de la tele en blanco y negro era materia cotidiana para mí.
Allí conocí a Marilyn en Los caballeros las prefieren rubias (Howard Hawks, USA, 1953), doblada al español y sin entender yo el inglés de las canciones.
Ella y Jane Russell no eran diferentes a la Lucille Ball de Yo quiero a Lucy, a mi mama o a mi abuela Olga vestidas en sus fotos sin color para galas de su juventud.

Envueltas en infinitas capas de campanas plato en faldas de tul, con cinturas mínimas, bocas oscuras de sensualidad pagana y tacos de agujas altísimos en los que se deslizaban como pez en el agua, ambas resultaban ondulantes sirenas.
La belleza de sus perfectas facciones - y peinados – se mantenía inalterable a pesar de la acción (como la de Gilda luego del cachetazo de Glen en Gilda: la amé por eso)
Me dejaron crecer ensayando lo que veía, siendo mis modelos las mujeres de mi casa que me permitían convertirlas en Carmen, Maria Antonieta, Cleopatra o Marilyn.
Me dejaron jugar al juego que juego hoy.

En los 90’, Pagina treinta comenzó a entregar películas junto con los diarios dominicales, ¿y cual apareció?: Los caballeros las prefieren rubias.
Por curiosidad la compré (junto con otras tantas), y fue mágico descubrir las cosas que había en esa película: ¡ technicolor, música, coreos y, por supuesto, Marilyn! ¡no paraba de verla una y otra vez!, inclusive hasta aprender diálogos de memoria: “¡Tiffanys, Cartier, Roskor…..!” y qué flash cuando the material girl se materializo en un clip con Madonna y más tarde en la versión de Moulin Rouge con la Satine de Kidman.

Nunca pude dejar de verla por lo menos 3 veces al año, cuando se la muestro a los más jóvenes de mi entorno. Por otra parte, siempre recuerdo a mi sobrina jugando a ser Loreley Lee (y envolviéndose en cortinas y diamantes de árbol de navidad con tiaras de fantasía a la edad de 4 años)

Son familiares en casa chispeantes diálogos de esa película.
Por ejemplo, Marilyn preguntando:
- ¿Cómo me veo?
Y todos contestando a coro:
- Para dar problemas!!!
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5 comentarios:

  1. Cuando mi edad era de sólo un dígito el blanco y negro de la tele me traía cohetes espaciales, al Dr. Frankenstein insertando cerebros ajenos en cuerpos robados, monstruos radioactivos, niños invisibles y robots que gritaban “¡PELIGRO!, ¡PELIGRO!”. En cuanto alguien se ponía a cantar o a bailar, Carlitos y Ariel, que vivían al lado, empezaban a picar la pelota de goma y salíamos corriendo para el potrero de la esquina.
    Hoy trabajo en la Comisión de Energía Atómica, soy investigador del CONICET y doy clases de física en la Universidad.

    En definitiva, uno sólo es lo que es y anda siempre con lo puesto.

    Pero,Sergio, luego de leer este lindo post disparador de recuerdos junto con tu currículum, no puedo quitarme de la cabeza la idea de que de haberme quedado viendo a Marilyn (que a esa edad, y antes del diluvio hormonal, no me movía ni un pelo) mi vida hoy sería mucho más divertida.

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  2. En el mundo hay demasiados críticos de cine per capita , y a determinar la salubridad de tal profusión.
    Pero lo que resulta mágico es la posibilidad de infinitas miradas originales sobre una misma obra. Y que la sensibilidad del otro pueda impactarnos, por ejemplo, desde la intersección con lo autobiográfico.
    ¡Viva eso! (es decir: lo que escribiste, Sergio)

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  3. Qué lindo post! Qué bueno que quede registro de una de esas anécdotas que, por suerte, puedo escuchar en persona. Sergio dice que parecen inverosímiles, que a veces sus recuerdos lo exceden, que hasta le parece mentira. Y a mí me parece que Sergio también vive dos veces, y hasta un poco más, unas tres o cuatro... claro que todos vivimos muchas veces, pero cuando te escucho, Sergio querido, me parece estar mirando la tele de aquel entonces. No es porque sea un relato en blanco y negro, sino porque me hace imaginar un montón de colores, lugares, olores, personajes. ¡Que todas las vidas que vivas te llenen de felicidad, amigo querido!

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  4. Muy bueno!!! Me mató el final!!! Vos sabés que con el tema del blanco y negro a mí me pasa que no puedo imaginarme el pasado a color jajaja de hecho el otro día vi un documental de la segunda guerra mundial que hay re pocas imágenes a color y me parecía irreal no podía hacer sinapsis jajajaj es como si mi cabeza colapsara jajajaj

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