sábado, 12 de septiembre de 2009

El bosque no deja ver el árbol

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Era la 1:15 de la trasnoche del domingo, y la sensación de estar forzando la máquina al ingresar dos horas antes al cine para estirar el final de esas mini vacaciones de 4 días en Córdoba se había esfumado. Tampoco importaba ya que el avión que me iba a devolver a Buenos Aires saliera en pocas horas y lesionara mi sueño.
Con Maré estábamos contentos, tostaditos y, en mi caso, esa frutilla del postre que resultó ser Bastardos sin gloria había convertido unas moderadas expectativas en euforia.

Garabateando ideas, escribiéndolas en las evanescentes servilletas durante el café mañanero del preembarque, en el vuelo y hasta en el taxi a casa, me creía muy sagaz, vivo e inteligente. Sólo debía atravesar la jornada laboral para poder desarrollar después cada punto luminoso. Destilaba cinefilia.

Pero fue al comprar la revista El Amante, ese mediodía, cuando me desinflé como un globo: las casi 12 páginas que dedicaban al análisis de la última de Tarantino manifestaban, ítem más, ítem menos, casi las mismas cosas que yo había visto y consignado en papelitos.
¿Qué debía hacer ante esa patada?: ¿escribir confiando en que, más allá de los conceptos, la forma de expresarlos nos diferenciaría?, ¿desechar lo que, penosamente, descubría poco original?

Encontré una tercera posición: pensar en las razones no casuales por las que suelen generarse estas miradas coincidentes (tanto en revistas como en blogs), no sólo en relación a Bastardos... sino a todo el corpus de Tarantino.

Licuadora de referencias que son como líneas de trenes que convergen, se saludan y permiten la exultancia de los que amamos el cine y sus códigos, Tarantino filma para nuestra tribuna.
Su talento también le permite narrar "enganchando" a quienes esas citas y guiños les resbalan, siendo injusto, a la vez, imputarle una pura liviandad cool sin considerar que sus películas, hechas de puzzles temporales y narraciones fragmentadas, exigen al público bastante más que abandonarse a pasar el rato.
Lo cierto es que al contar historias enmarcadas en géneros con larga tradición (a los que condimenta, tuerce y actualiza sin traicionar), provoca en los cinéfilos del mundo la inmediata sinapsis neuronal disparadora de hiperlinks clarísimos hacia los films referentes, casi como si nos arriara o nos tomara un examen conductista.

Para no ponerme muy abstracto digamos que en su nuevo film, "uno de guerra", están practicamente explícitados los hilos que refieren al cine alemán anterior a la contienda (Pabst, el actor Emil Jannings), los que llevan a la parodia del nazismo (Chaplin, Lubistch), los que remiten al cine bélico norteamericano (Fuller, Peckinpah) o "clase b" italiano (Enzo G. Castellari), las revisiones actuales que humanizan la figura de Hitler (La Caída), la bomba por explotar que reenvía al ejemplo de suspense de Hitchcock, los temas de Ennio Morricone revisitados, los cuentos de hadas (especificamente, Cenicienta), la validación chupamedias de Cannes, la autocita al propio universo de imágenes y músicas. Y podría seguir listando si no me hubiera empalagado.

Conclusión: críticos, cinéfilos y cinéfagos hablando de lo mismo, recitando su enciclopedismo pavloviano sin poder eludir la trampa de la multiprocesadora de citas y alusiones.
Lo cual en sí no es demasiado grave, pero sí penoso.
Porque quedarse en esa superficie lustrosa posmoderna, en ese entusiasmo químico similar al que podría generar una droga de laboratorio, impide hablar específicamente de Bastardos sin gloria: una gran película independientemente de la biblioteca de Babel que la constriñe.


(continuará, claro)
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10 comentarios:

  1. Dear :
    La peli me gustó, pero considero que Pulp Fiction y Kill Bill son insuperables.
    Si hubiese tenido que cambiar algo sería la actriz que caracterizaba a Shoshana,un rostro casi sin signos vitales; su emprendimiento, su relación amorosa....me levó a pensar algo así como:!!!Fuí muy discriminada!!-me parece mal
    - re mal- por lo tanto tengo que desembarazarme de todos mis prejuicios raciales--. Una visión moralizante que creo que estaría muy alejada de una campesina en ese contexto y con esos paradigmas culturales.

    Saluti DrMirocznyk

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  2. Casualmente yo también me cuestioné algunas cosas respecto a Shoshana. Nunca entendí cómo llegó a ser dueña del cine (tal vez se me escapó, disculpas, era tarde y estaba cansada, cómo es que el famoso detective nunca la investigó a fondo y sobre todo, no me gustó su manera de -glup, no quiero contar el final de la peli- bueno, su manera de finalizar en la peli, para mí golpe bajo innecesario. Pero en su conjunto, la peli me gustó mucho. Obvio que el actor que hace de Landsman se lleva toda la gloria y Brad Pitt hablando en italiano... imperdible!

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  3. Maré:

    Qué bueno poder dar servicio desde este lugar.
    Te cuento, Maré, que a raiz de cierto experimento literario y guionístico de mi cosecha que en pocas semanas podrás juzgar, me compré el guión de la película, y es gracias a eso que puedo evacuar tu duda respecto de cómo Shoshanna llegó a dirigir esa sala de cine.

    En el script está la escena pero no en la película (tal vez por asuntos de ritmo o cadencia narrativa, o para ubicarla como extra en el correspondiente dvd):

    Madame Mimieux (personaje al que, evidentemente, borraron en el corte final) nota como una jovencita permanece en la butaca de su cine aun finalizada la proyección de Enredo en México” (con Bridget von Hammersmark) y se acerca a la chica.
    “¿Me puedo quedar a dormir?”, le pregunta Shoshanna.
    La hago corta: Shoshanna le relata que su familia fue asesinada , que logró escapar y que ella podría ayudarle a manejar las máquinas que proyectan las películas, le pide que le enseñe a hacerlo. También le (nos) cuenta que estuvo durmiendo en las azoteas para eludir los toques de queda.

    Madame Mimieux:
    “Yo soy Madame Mimieux. Puedes llamarme Madame. Esto es un cine. No un hogar para caprichosos huérfanos de guerra. (…) Si eres realmente excepcional, podrías servirme de algo, asi que, Shoshanna…¿eres excepcional?”

    Shoshanna:
    “Oui, Madame”

    Madame Mimieux:
    “Yo decidiré eso”

    Ese es el momento que se conocen, luego va ir quedándonos explicitado que Shoshanna fue “adoptada” por Mimieux: 3 años después (cartel “1944. París”) la vemos trabajar con destreza cambiando rollos en la sala de proyección, y hay otra mini escena en el guión (que no en el film) donde Madame Mimieux le da una bofetada reprendiéndola por fumar en la azotea. Fijate en lo que le dice, es clave para introducir la potencialidad química del arma con la cual Shoshanna , más adelante, dará lugar a su venganza.

    Madame Mimieux:
    “Solo por encender fuego en mi cine mereces algo mucho peor que ser metida en el vagón nazi de los judíos.
    ¿Sabe tu cabeza de chorlito cuál es la principal prioridad del dueño de un cine?
    Evitar que el puto local arda hasta los cimientos ¡esa es!
    Tengo en mi colección más de trescientos cincuenta películas de treinta y cinco milímetros en copias de nitrato, que no solo son inmensamente inflamables sino también extremadamente inestables. Y si se les prendiera fuego arderían tres veces más rápido que el papel. Si eso ocurriera…¡POOF!...se acabó; no quedaría ni cine ni nada, y todos los que estuvieran dentro morirían abrasados. Si te vuelvo a ver encendiendo fuego en mi cine, no te entregaré, te mataré yo misma. Y los putos nazis me darán un pase para el toque de queda.
    ¿Me has entendido?”

    Shoshanna:
    “Oui, Madame”

    Zanjada entonces la cuestión de cómo Shoshanna llegó a convertirse en Emanuelle Mimieux y heredar la sala.
    De nada, Maré. El placer fue mío.

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  4. Anónimo (pero DrMirocznyk):

    Disiento. El casting de la chica que personifica a Shoshanna es un acierto, sobre todo al pensarla en relación a Landa. Su aspecto físico tiende a encoger y su expresión a apagarse aun más en presencia de este “cazador” carismático frente a quien debe fingir cierta indolencia y reprimir su llanto (que sólo suelta, ahogado, cuando el tipo se va).
    Por el contrario, delineando su venganza y llegando a las últimas instancias antes de su consumación, se va poniendo radiante, casi una dominatriz (notar el vínculo con Marcel, su amante negro, donde ella parece llevar los pantalones). Su descenso por las escalinatas del cine vestida de rojo y segura de sí misma es la trascendencia de su condición de campesina victimizada hacia otro estadio final: la efervescencia diabólica de su risa revanchista.
    Y es esa actriz la que logra hacerlo creible.

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  5. Gracias, Pablo, por esta recomendacion. Voy a ir a verla. De todas las pelis que mencionas solo vi El gran dictador de Chaplin. Me parecio una excelente pelicula.

    Tambien vi hace uno o dos años una serie sobre la vida de Hitler, en cable, protagonizada por el actor de Full Monty. Muy buena su actuacion. Lo unico que no me gustó de esa serie es que se hunanizaba mucho a Hitler, pero por otro lado me parecio que abordaban un punto de vista original, el punto de vista del genocida. ¿Qué piensa? ¿Que siente un genocida? ¿Cómo funciona una mente perversa? ¿Con qué logicas internas se maneja?

    Asi que me parecio que hacia un analisis psicologico interesante de un psicopata (igual las pelis de nazis hay que bancarselas, el nudo estomacal que se te hace no te lo quita ningun Alcazelzer)

    Cuando era chica solia tener pesadillas de que los nazis venian marchando por Estado de Israel, (la calle donde yo vivia) y me pasaba como a B. Singer que pensaba lugares en la casa donde esconderse. Tal vez porque yo veia en la tele marchar con esa misma rigidez y deshumanizacion a los militares argentinos, y me daban el mismo miedo...

    Aprovecho para desear shana tova a los que estan por cenar unos farfalej este fin de semana. Y para los que no, que disfruten de la vida en general, que nunca se sabe cuándo puede volver otro loco psicopata a cometer mas atrocidades en el mundo. Disfrutemos de "lo que queda del dia"

    Abrazos a todos

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  6. Pablot:
    La peli ya llego aca ,pero las criticas le dieron con un caniaso,pero no tanto por la peli en si,sino porque aparentemente ignora determinados hechos historicos in-ignorables.
    Tomando en cuenta todo esto,y sumado el hecho que a mi no me copa mucho el cine de Tarantino,la voy a bajar y darle 15 minutos de chance.
    Como ultima cosa,e incursionando en el rubro "series",invito a todos los participantes de este blog a ver "Shameless"(uk)y "Hung"(usa),dos imperdibles sin desperdicio.Bye.

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  7. Carla D:
    En "Bastardos sin Gloria" el tema Hitler es lateral, no hay mucho psicologismo ni análisis de una mente perversa al estilo de la última camada de films centrados en su figura. No.
    Esto es algo más lúdico y, en mi opinión, sumamente original: un tablero hecho a partir del muy codificado género de pelis de guerra, donde hay villanos -alguno inolvidable -, héroes más sádicos que los nazis, y una jewish girl en camino hacia la venganza.
    Espero haberte intrigado y que la veas.

    Shaná tová.

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  8. Kike:
    Puede ser muy saludable ignorar hechos históricos para crear un mundo propio, ¿dónde está escrito que deberían respetarse?
    Ahora, qué hace Tarantino con el material que elige y con su "falsificación": that is the question.
    Porque él no vende "Bastardos..." como documental realista aleccionador sobre lo que pasó en la 2da Guerra (para que lo pasen en los colegios).

    El medio en donde hayas leído tamaño disparate no merece la menor atención: ¡hay que ser muy cuadrado para objetar el tratamiento de lo histórico por parte de Tarantino cuando la peli misma explicita desde el vamos su carácter de fantasía no-realista.
    (Si la hubiera filmado Ken Loach, a quien tanto admirás, veríamos a Hitler y a Goebbels muriendo en las circunstancias reales en las que se supone que eso ocurrió, y no dentro de un cine, como nos "miente" esta gran película).

    Vela y después contame.
    Para mí es la mejor de Tarantino, pero son gustos.

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  9. Treméndamente lúcido un análisis en el que has ido mucho más allá de los referentes que componen su cine. Especialmente por un tema, este tipo de películas, como bien dices, nos hace sacar la biblioteca... nos creemos listillos, cuantas más referencias descubramos y pongamos en nuestras críticas mejor. Pero al final, ¿hemos hablado de la peli? probablemente tengas razón y la respuesta sea un rotundo no

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  10. Ibán:
    Y eso que no mencioné a Robert Aldrich con sus Dirty Dozen, ni a Leni Riefenstahl, ni las películas francesas cuyos afiches "adornan" el hall del cine de Shoshanna, ni a...
    Como ves, el resorte mecánico-citatorio siempre listo para activarse.
    ¿Cómo eludir este síndrome y focalizar en la obra?
    Seguiremos intentándolo, pero aquí la cinefilia nos juega en contra.

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