viernes, 18 de marzo de 2011

Agendar para el Bafici: La vida útil (Federico Veiroj, Uruguay, España, 2010)

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Uno

Ser socio de la Cinemateca del SHA, en el barrio porteño de Once, significaba que adquirías un abono de 10 o 20 películas que podías usar cuando quisieras. Ése era tu efímero carnet: un cartón troquelado en cuadraditos que iba siendo deshojado hasta quedar raquítico. Pero para mí era tan documento como la cédula de identidad, no salía de casa sin él, so pena de perderme un Buñuel, un Losey, o un ciclo de Buster Keaton.
Retirar en boletería la hoja mimeografiada con la programación de los siguientes 30 días era todo un momento de excitación mensual, que enseguida reclamaba una logística para eludir lo más elegantemente posible las obligaciones cotidianas y asistir a la mayor cantidad de proyecciones (¡un deber moral!).
Los responsables de la sala amaban lo que hacían y no pocas veces lo hacían todo a pulmón: no era raro ver al boletero corriendo con latas de celuloide y, al rato, que fuera él quien te acomodara en la sala y te diera el programa. Eso, junto a las charlas espontáneas en los pasillos y el prestarnos libros entre habitués, fue la arcilla de un tipo de cinefilia que luego continuó por otros medios.

No hay nostalgia alguna en la evocación precedente, sí la constatación de una mística cultural que ya no existe. La sala Lugones del TGSM, por acercar un ejemplo, suele tener una programación que va de buena a excelente, un oasis frente al aggiornamiento global de la cartelera, pero su atmósfera es tan fría como el edificio que la alberga, municipal en el sentido más apagado del término.
(Ciertamente, hoy existe una "cenicienta bafici "que aparece unos días al año y enciende debates apasionados incluso por fuera de los blogs, en espacios urbanos insospechados de vida, tales como el Shopping Abasto).



Dos

La vida útil cuenta la modesta épica de un personaje característico de estas cinematecas ya extintas. Programador, presentador de funciones especiales, difusor del buen cine desde la radio y reparador de butacas enclenques, a Jorge (mismo nombre que el crítico que lo interpreta) le van llegando señales del cierre de lo que es, sin exageración, su habitat físico y simbólico.
Su militancia lastímera llamando a la asociación para recaudar fondos y saldar deudas institucionales ("Usted necesita a Cinemateca y Cinemateca lo necesita a usted") poco puede hacer, las épocas cambian.
En la única escena cliché de este film por demás escueto y sorprendente, la Fundación que solventa ese espacio cultural avisa que interrumpirá el flujo dinerario en nombre de su no rentabilidad. Así, el destino del lugar queda sellado.
Si a esto le agregamos que Manuel Martínez Carril, el mítico director de la Cinemateca Uruguaya, discursea sobre la necesidad de espectadores "alertas" con expresión resignada y apenas encubriendo que hace de sí mismo, ya podríamos ir etiquetando lo que estamos viendo como "requiem".

Pero esta película no es eso, ni por asomo.

La vida, fresca, con toda su potencialidad, comienza para Jorge a partir del obligado cambio de paradigma, cuando debe abandonar el templo cinéfilo al que ha servido demasiados años y salir a la calle. Hasta ese momento, la claustrofobia dominaba los planos que lo encuadraban, casi aplastándolo; acaso su compromiso entusiasta le obturaba percibir que en esa incómoda zona de confort el oxígeno venía disminuyendo.
Por eso, luego de un duelo tan corto como un viaje en colectivo, las cosas por vivir se le presentan como en abanico, todo puede pasar(le).

Y lo más lindo de todo, cerrada la cinemateca Jorge se lleva al cine puesto: él será, de ahí en más, el cine que se abra al mundo, con sus melodías, sus géneros, y una mirada que encuadre y proponga en contrapunto con lo que le salga al paso.



Tres
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Créanme, pese a los párrafos que anteceden, no les anticipé demasiado de La vida útil.
Mucho menos de las sensaciones que genera para aquellos que hemos adoptado al cine como segunda lengua.
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7 comentarios:

  1. Ya me la agendé, gracias. Me traés recuerdos de esa Cinemateca del Sha, sobre todo en época de dictadura, donde a veces se contrabandeada algo no muy aceptable para la época entre la programación. También me acuerdo del carnet, y de los programas de la sala chica, programas que a veces estabn escritos por Carlos Landini, que años despues trabajó en la Lugones, y apareció retratado en "Fantasma" de Lisandro Alonso.
    Tambíen me acuerdo de la revista que Del Carril editaba- muy en la línea estética de realismo socialista que tu padre aplaudiría- llmaada si no me equivoco Cinemateca uruguaya, y que yo religiosamente compraba en el local de Librofilm, de la galería de Corrientes , salida a Diagonal, alli por donde antes, mucho antes de ser ARTEPLEX y de pasar por el porno cine, estaba el benemérito Cine ARTE.

    te acordás???
    me da gnas de ver esta película, por lo que contás la cinefilia esta después de la vida, lo qu está muy bien...
    Ale Ricagno
    abrazo

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  2. Tengo unos cuantos números de aquella "Cinemateca revista", que así se llamaba e, io mi ricordo, era un bocado esperable y suculento (al menos respecto de aquello a lo que usualmente accedía). Desacuerdo cordialmente en que estuviera en la línea estética del realismo socialista, más bien padecía de interesantes contaminaciones. Agarro un número al azar, por ejemplo el de julio del ´82 y tenés, sí, una nota sobre el cine colonialista con lenguaje fechadísimo, pero conviviendo con otra sobre Peter Weir que claramente se desmarca ("Con exquisito lenguaje Weir cree que todo marcha hacia el fin"), e inclusive tres páginas sobre Manoel de Oliveira en la sección sobre el cine que no se ve. Mucha bola al cine de terror también.
    Ahora mismo, hojeándolas impulsado por tu recuerdo, me sorprendo por cómo atiborraban hasta el mínimo blanco de cada página con texto, texto y más texto; como bulímicos a punto del colapso. Letra chiquitísima y notas en letra más diminuta aún. Reflexión pero, por sobre todo, datos, información, para ellos eso era el valor supremo.
    H.A.T escribía en la revista de vez en cuando y, siempre que lo leía, allí o en otras partes, no podía evitar envidiarle su erudición: él no necesitaba el google ni el internet movie database (que, además, no existían), ¡él era el Mr Memory de los 39 escalones, pero rioplatense!

    Abrazo.

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  3. Es cierto, tal vez no fui muy justo con la revista, pero me quedo el recuerdo ( no conservo ningun ejemplar, perdidos tras una mudanza-robo, como un pra de bibliotecas y poemas y originales y varios etcéteras) un tanto contenidista. Pero tambien me acuerdo de un número sobre Alan Tanner., cuando aquie se habi estrenado Los años luz. ( entre paréntesis, creo que este año la Lugones va a dar un retrospectiva COMPLETA!!!! de Tanner, en filmico)
    abrazo
    Viste las retro que se aununcian en el Bafici:
    Doillon- con pelis imprescindibles como La drolese
    Y Daniel Schmidt ( no te pierdas una pequeña joyita llamada Hors d estation)
    Y Yoshida nueva ola japonesa, antes del tsunami!
    abrazo

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  4. Compañera obligada de Pablo en algunas pelis, vimos juntos La vida útil. Si no me dicen que es de ahora, podría creer que fue hecha en los ´70 / ´80, mostrando una Montevideo antigua, quedada en el tiempo, con personajes dignos de telenovelas de esa época (¿se acuerdan de "Estación Retiro"?, más o menos esa estética tiene esta peli...). Simple y adorable, Jorge parece mostrar que hay vida después de la vida, y lejos de caer en la nostalgia (que podría ser una opción cantada), hasta podría ser un ejemplo sobre cómo lidiar con los procesos de cambio (que tanto trabajamos en las sesiones de consultoría empresarial, sin demasiado éxito). Tenemos una tía muy querida, que estaría de acuerdo con Jorge: lo que foi, foi.

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  5. Ale R.:
    De Doillon sólo Ponette cuando se estrenó y lo único que recuerdo es la carita (y la actitud)estoica de su nena protagonista. No voy a dejar pasar La Drolesse, quiero verla en el cine.
    Igual que El Gatopardo: oportunidad única.

    Este año mi Bafici será acotado; como en mayo me voy de viaje no voy a disponer de días no laborables para burbujear en el bafici (o lo haré de todas maneras y lo pagaré con muuucho sueño).
    Igual, siempre juego a la grilla de programación; maldición, aún filtrando demasiado hay como 35 que querría ver (a las que ya estoy agregando Hors d estation).

    PD: Espero que la retro de Tanner no caiga en mayo y, si programan En la Ciudad Blanca, acompañar nuevamente a Bruno Ganz en su paseo por esa Lisboa de ensueño (me tienta decir “nunca mejor filmada”).

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  6. ...hola Alejandro, tanto tiempo (de las viejas épocas de LLP, je)... en el E-XE-LEN-TE sitio 'Patio de Butacas' están subiendo los números de 'Cinemateca Revista' (también están los 'Amantes' y otras)...además de buenísimas películkas, claro...

    saint-jacob

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  7. ...las películkas están buenas, pero mejor están las películas...

    s-j

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