viernes, 21 de enero de 2011

Films malditos que no se consiguen ni en la interné.

Es sabido que Andy Warhol perdió la posibilidad de sus segundos quince minutos de fama al rechazar la dirección de Tiburón (1975), una tarea que finalmente terminó recayendo en Steven Spielberg. El artista emblemático del pop art, veleidoso, pretendía una versión de 7 horas con una pantalla dividida verticalmente en dos que en la mitad izquierda mostrara una foto fija del escualo y en la derecha a tres chicas en bikini jugando con una pelota de plástico multicolor.
Menos conocido es que, a fines de los 60's, Orson Welles prefirió complicarse adaptando Don Quijote (luego inconcluso por innumerables contratiempos), en lugar de aceptar el ofrecimiento seguro de Argentina Sono Film para dirigir nuestro Martín Fierro. Todo a causa de un capricho: quería que lo protagonizara Joseph Cotten en lugar de Alfredo Alcón.

Pero existe otro lote obturado por la historia oficial, una serie de películas cuya existencia real parece inferirse por revelaciones de Wikileaks acerca de guiones prolijamente ocultos en los depósitos de la cinemateca de Vladivostok.
¿Qué aviesos intereses vienen impidiendo que accedamos a ellas?
¿dinero? ¿poder?
¿la verguenza de directores prestigiosos ante obras de encargo?

Esto recién empieza. Mientras tanto, a modo de anticipo (y con riesgo de juicios por escándalo sexual que podrían derivar en mi extradicción), querría compartir con ustedes de qué van estos escamoteados films.


El hambre de al lado
(Mariano Cohn y Gastón Duprat)

El inesperado éxito de El hombre de al lado, del mismo binomio, encubrió lo que en realidad habían empezado a filmar: la historia de una familia numerosa que, sin espacio propio, desesperada por falta de trabajo y con hambre, ocupaba el terreno lindero a la casa del protagonista.
Era un relato acerca de la solidaridad, pero el productor vió que el proyecto devenía poco comercial y pidió cambios, hacerla más cool, con menos pobreza y más Le Corbusier.
Tuvo razón.
.
Los Fockers: una familia de película
(Jay Roach)

Remake de la inolvidable Hipólito y Evita, que en 1973 bebía de aguas shakespeareanas para contar la difícil situación de dos adolescentes enamorados cuyas familias eran, respectivamente, radicales y peronistas.
La nueva transcurre en la actualidad.
Apenas matizando los personajes de yerno y suegro que interpretaran en Los Fockers: La Familia de mi Novia, en Los Fockers: La Familia de mi Novio, y en la posterior Los pequeños Fockers, Ben Stiller hace de joven kirchnerista de la Cámpora y Robert de Niro de un militar compañero de promoción del general Albano Harguindeguy. Pero como la familia es lo primero, en el último minuto (y mientras suena una simpática canción a cargo de Mercedes Carreras), el pasado termina anulándose por un decreto. Los títulos de crédito finales se sobreimprimen a los abrazos y a la lluvia de papelitos.
.
Máxima religiosidad
(Jan de Bont)

Sandra Bullock vuelve a subirse al bus equivocado, y a los diez minutos, con el chofer baleado, el freno roto, el camino en pendiente, y los otros pasajeros al borde de la histeria, debe evitar que se estrelle.
En el cenit del peligro hay un flashback en blanco y negro donde recuerda las palabras del párroco de su diócesis: "En ningún lugar estarás mejor que con Dios".
Ella reflexiona (una sonrisa beatífica se dibuja en su rostro) y acelera hacia el precipicio. Final feliz.
.
Urna de Avellaneda
(Juan José Campanella)

Punteros que operan para captar votos en el Conurbano.
Ricardo Darín en su fase más siniestra.
.
Cirrosis
(Alfred Hitchcock)

Una vieja vive en el sotano de una mansión con la sola compañía de sus bebidas alcohólicas. Cuando mata a botellazos a una chica que se estaba duchando en lo del vecino comprende que su adicción la ha llevado demasiado lejos.
Y que ella es su propio hijo.
.
Abaratar
(James Sbardellati)

Marines del espacio incursionan en un planeta habitado por ecológicos seres azules; a los fines de despojarlos de su riqueza mineral, les envían un avatar como espía quintacolumnista.
Similar a la trama del film que James Cameron terminaría realizando, esta producción de Roger Corman en sociedad con Aries Cinematográfica Argentina, por lo exiguo de su presupuesto debió utilizar actores enfundados en trajes de latex y celofán azul en los reflectores para investir al planeta de su color característico. Según cuentan quienes vieron algunos de sus fotogramas, para las escenas de combate entre bichos de aspecto cuasi prehistórico usaron los que venían troquelados en las páginas centrales de una vieja revista infantil dirigida por García Ferré.
.
Las playas de ANSES
(Agnes Varda)

Otra película autobiográfica de la Varda: cansada de hacer documentales, performances e instalaciones decide cortar con todo y comenzar a disfrutar de la vida jubilándose en la Argentina.
En la secuencia del micro de jubilados que regresan cantando por la Ruta 2 afirma, eufórica, que no ha conocido mejor balneario que Las Toninas.
.

3 comentarios:

  1. jajaja, estás loco, cómo me gusta tu locura!!!! jajaja.

    ResponderEliminar
  2. Muy divertido, Pablo. ¿Vivís un día adelantado o estás probando a tus lectores? Te mando algunas que pensé el otro día, pero el "concekto" es diferente. Las dos últimas, ni las vi, y de la primera, no sé si alguien habrá hecho una película.


    - "Crónica de una fuerte anunciada" Historia de una vedette mediática a la que, previsiblemente, le estallaron los implantes mamarios.


    - "La Yuga". Un hombre trabaja sin descanso cavando un túnel para escapar de prisión.


    - "Más allá de la Birra". Ella había tenido una vida miserable. Hasta que lo conoció a él, que le mostró las bondades de la pizza con champagne.


    Beso

    ResponderEliminar
  3. Y llegaron las pelis que si existen en la interné pero cuyo contenido real jamás fue develado. Aquí va la pura verdá:

    Historias mínimas: peli que dura una hora y media en la que fueron invitados 60 directores a contar una historia que no dure más de un minuto y medio. Un flashazo!!

    Historias extraordinarias: selección de las 12 mejores películas-haiku de Historias mínimas, esta vez con una duración de 7 minutos cada una. Ahora sí se entienden!!

    12 monos: documental sobre los 12 Directores seleccionados para la realización de Historias Extraordinarias, que narra las peripecias de tratar de escribir un guión con sentido a partir de un experimento hecho por pura diversión.

    ResponderEliminar