viernes, 25 de junio de 2010

Justo ahora Wong Kar-wai

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Había olvidado la intensidad de Happy Together.

Gracias a esos momentos que solemos precipitar los que amamos compartir las películas que amamos ("sí, tenés razón, yo ya la vi, pero vos no y quiero acompañarte"), volví a recorrer esas callecitas de Buenos Aires que tienen un no sé qué...


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...cuando las hace suyas un tremendo artista chino y las transforma en devenires del corazón anhelante.
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Wong Kar-wai filma aquí personas muy solas con ánimo de amar que supuran los escenarios de sus imposibilidades.
Un frío puente sobre el Riachuelo, veredas de tanguerías a la hora del desamparo, cines porno albergando un polvo casual, pensiones que asemejan conventillos: lugares que, al igual que el faro del fin del mundo en Usuahia o cataratas del Iguazú idealizadas, sólo existen como excrecencias del alma. Así, el sentimentalismo anega cada plano.

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Pero como lo triste no quita lo furioso, la inevitable relación entre Lai Yu-Fai y Ho Po-Wing se expresará en el combate de los saturados colores pop contra el blanco y negro, y en los ralentis que buscan compensar momentos de estridente aceleración.



La ausencia del otro como cuchillo - ¡nadie capta las esperas del fumador, las volutas de humo elevándose, como el director de fotografía Christopher Doyle! – se suma a la necesidad de seguir buscando(se). Todo en una ciudad que, siendo uno gay, pobre, chino (o las tres cosas a la vez), condena a trabajos precarios, invisibiliza.

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Y si bien la acción del film, en sincronía con su realización, transcurre en pleno menemismo, una de sus escenas, vista a la luz del omnipresente Mundial de Fútbol, me trajo una cuestión puntual. Que disfrute de los partidos no me impide considerar el carácter fascista del evento; ¿qué contradicción hay en esto? Justo ahora, cuando los sucesivos triunfos de nuestros gladiadores millonarios fogonean el aprovechamiento político, y cuando la euforia que identifica patria con camiseta impone un uniforme celeste y blanco sin matices, volví a toparme con esos segundos de picadito callejero rasca jugado por Tony Leung en San Telmo.

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Un momento de fútbol como catarsis y lugar de encuentro genuino, libre de ser el instrumento corporativo que direcciona y achata los sueños del mundo.

Afortunadamente, tal como los Zappas, Caetanos y Piazzollas que conviven en la banda de sonido de Happy Together, nuestro mundo seguirá siendo una ensalada de personas distintas que, en mayor o menor medida, tratan de salirse del casillero que les fijan.

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7 comentarios:

  1. Pablo querido, qué linda nota! esta es, después de "Con ánimo de amar" mi peli favorita de WKW y quizás mi favorita de las orientales. El momento del picadito de fútbol es logradísimo. Son la pareja gay más anticliché que ví en una pantalla, y a ese gesto siempre lo consideré respetuoso.
    En cuanto al mundial de fútbol, lo que encuentro super fascista es que es un evento que presupone una afiliación ciega, y no admite la más mínima crítica: los jugadores tienen que ser héroes y el Diego tiene que ser Dios. Para mí no, ya está, lo dije. Arrojen las flechas, seré San Sebastián (gracias Derek Jarman).

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  2. Ni siquiera es fascismo, el mundial de fútbol es Big Bussines.
    Se le adjudica a Calígula una frase más o menos así: "Quisiera que el pueblo tuviera una única cabeza para poder cortársela de un sólo tajo". El ideal de Mr. Marketing es más o menos parecido, también quiere un consumidor único para vendernos a todos lo mismo. La fórmula es simple, se toma algo que nos es querido, se lo vacía de complejidades, se lo uniformiza, se le pone un packaging bonito y se comienza a facturar.
    Luego uno prende la tele y puede quejarse y despotricar contra Mr. Marketing o puede dejarse de hinchar las pelotas y jugarse un fulbito en un baldío. Como siempre, el responsable final de nuestros actos es uno mismo.

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  3. Rody:
    El problema es que a veces ni siquiera sospechamos que en lo cotidiano repetimos -y garantizamos la continuidad- del discurso corporativo, muy prolijamente inyectado él por sus brazos armados mediáticos.
    Difícil desmarcarse del todo de “Mr Marketing”, ¿no?

    Seba:
    Con ánimo de amar es mi Casablanca.

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  4. La idea, explícitamente convertida en imagen, de Wong Kar Wai de un Bs As como un Hong Kong dado vuelta se transformó en mi cabeza en un Bs As dado vuelta. Es notable como el tipo filma lugares que son parte de la cotidianeidad y los transforma en paisajes lunares extrañísimos; Chacho Álvarez dice cosas increíbles (como haber conseguido no se que victoria), los inquilinos siempre hablando a los gritos, como si trabajaran en un supermercado chino, tanguerías que devienen en bailantas y un largo etcétera.
    Me impactó también la capacidad de transmitir la soledad y el desamparo que se siente siendo un trabajador extranjero en un lugar incomprensible; si hasta me hizo sentir como en casa cuando, finalmente, el protagonista vuelve a Hong Kong.

    Eso sí, lo que juegan en el empedrado con una pelota no es fútbol ni nada que se le parezca (ok, lo que jugó Italia en este mundial tampoco).
    Finalmente, la analogía con Casablanca se me escapa, no sé, tal vez el casero que atiende el teléfono y siempre dice que el chino se mudó, pueda resultar parecido a Dooley Wilson, el intercalado del blanco y negro a veces induce a confusión, o haciendo un esfuerzo y volviendo a dar vuelta la cámara, donde en una película hay amor y altruismo en la otra hay histeria y egoísmo. Ahora bien, considerar a Leslie Cheung parecido a Ingrid Bergman va más allá de las incapacidades de mi analfabetismo poético.

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  5. Hey, Rodi!
    - Leiste mal, DIJE que Con ánimo de amar era mi Casablanca, NO Happy Together.
    O sea, la historia que no se consuma entre Maggie Cheung y Tony Leung cuando, abandonados por sus respectivas parejas, se circundan, se rozan, y por no atreverse pierden la oportunidad del amor de sus vidas.
    Una sensación similar de pérdida me acerca ambas películas, no una analogía.

    - Otra página. Qué bueno que te haya gustado HT. También a mí me alegra la vuelta a Oriente de Lai (mientras el pop contagioso predispone desde la banda de sonido). Creo que es el único momento en que lo vemos sonreir.

    - La última. Si cuando la pelota entra claramente adentro de un arco no es gol (ver Alemania-Inglaterra), lo que nuestros amigos chinos juegan en ese empedrado es fútbol.

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  6. Estaba completamente convencido de que "Con ánimo de amar" era el título con que la distribuidora argentina había renombrado a Happy Together. De hecho, luego de verla, estaba tan perplejo con el título como con el de la renombrada "Déjala morir adentro".

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  7. (Candelein) Cande Lis26 de agosto de 2011, 22:52

    Vi Happy Toghether en la sala de la Lugones, y lo que puedo decir es que al comienzo no sentí nada especial por ella. Se ve que recién el decantar de los días lo hizo pasar por el tamiz, y creo que ni siquiera fueron días sino horas, en las que se pude ver la esencia gelatinosa, algo transparente, alucinogena, y sustancia sumamente penetrante, que se pega en el corazon de quien escribe.
    Después vi Con ánimo de amar, y La mano y quedé Happy with him, Wong Kar

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