viernes, 20 de febrero de 2009

Sólo una objeción a "Quién Quiere Ser Millonario"



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Como en los mejores films de género, hay aquí un villano extraordinario: el conductor del programa “Who wants to be a millionaire”, un verdadero placer odiarlo.
Lo único imperdonable en esta película es no haber logrado hacernos sentir, por empatía con su protagonista, la pasión hacia su objeto de deseo. Es decir, el concepto se entiende, el pibe todo lo hace por amor, pero ninguna imagen nos lo transmite visceralmente.

Tal vez estoy pidiendo otra película, pero lo cierto es que a Danny Boyle parece resultarle fácil impactar con planos “fuertes” (cfr “Trainspotting”); más que embriagarnos progresiva y sutilmente con una canción.
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3 comentarios:

  1. Aqui en Chicago hay muchos hindúes y casualmente, acabo de salir de una sesión de training sobre el "indian style". Parece que los hindúes no son tan demostrativos y no les cae bien mirarse directamente a los ojos. Tal vez por eso la peli no nos transmita ese "amor" al que estamos acostumbrados, y mucho menos si lo comparamos con lo que se muestra en Las señoritas de Rochefort. Adoré esta peli.

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  2. Maré:
    "John & Jane",un documental de la India que alguna vez te comenté haber visto en el BAFICI, mostraba la transculturización forzosa a la que eran sometidos jovenes empleados de un call center en Mumbai. De alguna manera, no deja de ser irónico que, exactamente al revés, vos estés teniendo un training sobre el "indian style" en Norteamérica.
    Mínimo, espero que vuelvas habiendo aprendido a cocinar pollo tandoori.

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  3. Una película que se construye mayormente sobre flashbacks y suspenso, que pretende mantenernos en vilo con preguntas como: ¿A.Ganará o B.perderá? ¿A.Le darán la plata o B.lo meterán en la cárcel? ¿A.Encontrará a la chica o B.lo matarán? y así un largo etcétera, pero que a la vez pasa por todos los lugares comunes habidos y por haber (incluyendo un tour por el zoológico humano de Bombay, devenida en Mumbay, al más puro estilo Graña), presenta un gran problema a la hora de mantener el interés.
    Todas las respuestas son A. y así no hay programa de preguntas y respuestas que aguante. Si hasta pretenden mantenernos es suspenso durante un par de minutos ante la respuesta A. Aramis es el tercer mosquetero.
    Finalmente y, para no dejar ninguna obviedad en el tintero, el mensaje final es: la plata no hace la felicidad (sino un amor al que estamos predestinados) pero 20.000.000 de rupias ¡Cómo calman los nervios!

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