martes, 27 de enero de 2009

Cinema Excel(ente): Mis pelis y libros durante el 2008 (II)

My Winnipeg: la última deslumbrante ensoñación (o pesadilla) de Guy Maddin


(continúa del post anterior)

Parte Tres: Mi lista (consideraciones filosóficas)

Una melodía me acompaña desde chico, siempre actualizando mi particular manera de vivir las cosas.

You only live twice,
Or so it seems.
One life for yourself,
And one for your dreams
[1]

La cante Nancy Sinatra, Bjork o Natacha Atlas, siempre me pellizca y, hace poco, sentí que su letra podría formatear estas líneas, justificarlas.
La doble vida que me constituye, repleta de pulsión escópica, susceptible de ser analizada como caso clínico, busca, tantea excusas para una práctica que ya lleva más de 45 años y no desea corregirse.

Parafraseando a Borges – coartada cultural – estoy orgulloso de los libros que he leído y de las películas que he visto, aun más que de los libros que he escrito (ninguno, a excepción de un manual para managers de empresa con destino de obsolescencia), y de las películas que he filmado (carreteles en superocho de neto aburrimiento familiar, a los 12 años).

Pero prefiero, más que citar a un escritor ciego y muerto – que, además, nunca trabajó en HSBC – recuperar las palabras de un filósofo vernáculo actual y vivo[2], cuando dice – frente al fastidio que, comprende, sienten los demás – que habla “por el placer de escucharse”.
Precisamente, armo esta lista con lo que disfruté mucho, poco o nada durante el 2008 por el placer de “reconocerme”. Y también porque muchos de ustedes – interiorizados como los tengo, dentro mío- son testigos de mi entusiasmo y quiero entregarles un output de esta doble vida (de Verónica).

This dream is for you,
So pay the price.
Make one dream come true,
You only live twice
[3]

Parte Cuatro: Mi lista (consideraciones patológicas)

Cuando éramos chicos sin Internet, sólo podíamos googlear en nuestro cerebro.
Producto de mi educación cinéfila (construida tempranamente a base de dobles o triples programas en extintos cines barriales, nutrida por domingos clasemedieros de restorán, cine y revistas, reforzada a posteriori por abundante Nuevo Cine Alemán visto en cineclubes), se fueron sedimentando, sin solución de continuidad, sensaciones, momentos y, en especial datos, muchos datos irrelevantes dispuestos a saltar sobre algún insensato que osara abrir esa caja de Pandora en que había devenido mi cabeza: una cajonera repleta de ficheros.
Así, ante la pregunta inocente de un conocido, el resorte automático descerrajaba un sinfín de películas con sus respectivos directores, año de filmación, casting y hasta diálogos enteros (con sus bandas de sonido detrás).
Todavía hoy, como un pez banana sallingeriano o como un Mister Memory[4], se me atraganta toda la información y, acto reflejo, emerge a la superficie ante el menor estímulo.

Parte Cinco: Mi lista (consideraciones metodológicas)

Ningún criterio racional, lógico o científico ha sido utilizado para armar este estudio socio-estadístico de un solo caso.
Encontrarán mucho puntaje inútil que probablemente no le cambie medio criterio a nadie pero que – por favor, respétenme esto – a la hora de ser colocado a las obras literarias o cinematográficas que aquí se listan, fue arduamente meditado, con una concentración digna del que debe decidir si aprieta un botón rojo y borra la ciudad de un misilazo.

Por otra parte, el único parámetro de calificación fue, erguido y caprichoso, mi propio goce.
Mucho consenso general respecto del valor preexistente de una obra (por bombardeo marketinero, o por prestigio previo de los involucrados en su realización), me produce resquemor y la obliga a defenderse porque, para mí, empieza con menos puntos.
En cambio, una peli buena es excelente si la veo en el momento exacto, con la compañía adecuada, y cuando me regala algo que no esperaba ni sospechaba que existía.

(Continuará y concluirá en la próxima entrega, con el posteo de las listas)

[1] Compuesta por John Barry con letra de Leslie Bricusse para la película homónima “You Only Live Twice” dirigida por Lewis Gilbert en 1967.

[2] Israel Taskar, mi papá.

[3] Ídem nota 1

[4] Personaje de “Los 39 Escalones”, de Alfred Hitchcock (1935), que compulsivamente retenía todos los datos, relevantes o no: un superpoder y, a la vez, una maldición.

6 comentarios:

  1. You only live twice, but I live three times: for my life, for my dreams and for your dreams. Because this blog is true, but it´s part of your dreams, that are part of my dreams... Ah... Esas señoritas de Rocheford me han quitado el sueño con sus eternas canciones...
    (El peligro de los blogs: que todos abracemos la filosfía del sabio Taskar y que escribamos solo por el placer de leernos).

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  2. Dicen que "el deseo no desea satisfacción sino que el deseo desea deseo"
    pero a pesar de eso qué intriga me da conocer la lista!!!!! Deseo
    conocerla!!!! Quiero que se concrete para ver si hay alcoyana-alacoyana!!!
    jajaja
    un beso
    giselle

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  3. Qué genial la cita de tu papá! jajajaja! A mí lo que me encanta es que menciones esa lista que es todo un misterio, como los hombres gato o esas esculturas de caballos congelados de "My Winnipeg", momento de fina magia en esa película... coincido en que es en el momento adecuado y con la compañía adecuada, como la pareja. Te acordás cuando vimos la performance de Maddin en vivo? brand upon the brain... inolvidable.

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  4. Yo creo que Guy Maddin es el director del futuro, pero qué digo?! del presente, querido, del presente!
    My winnipeg es una maravilla de la cultura.

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  5. Pablin, post the list. And I hope to find "The bañeros fun" (1)

    (1) Pablin, colga la lista. Y espero encontrar "Los bañeros se divierten"

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  6. Chiquita Palmer:
    En esa winnipeg los trenes se movían como en una cinta de moebius, no podías salir y estabas obligado a pasar siempre por los mismos sitios, tampoco te podías bajar, sólo podías revivir una y otra vez la pesadilla familiar (¡¡esas madres que dibuja Maddin!!)o llorar un edificio natatorio muerto.
    Javier:
    La lista va a estar puesta mañana por la tarde/noche, se lo prometí a San Emilio Disi.

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