martes, 22 de febrero de 2011

Sopa de Oscars

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¿Qué lleva a levantar la monumental roca, subirla a la montaña, arrojarla, y volver a repetir una y otra vez la experiencia?

Afortunadamente hace rato que colgué los guantes de Sísifo; es decir: ya no veo la ceremonia de los Oscars, y dejé de sentir ese gusto a poco una vez por año esperando recibir algo más que la fatal somnolencia acompañándome al otro día.
¿Por qué lo hacía?
Tengo un atisbo de respuesta.
Pre-internet y hasta fines del reinado del VHS me deleitaba con los montajes de cachitos de la historia del cine que la producción presentaba a modo de nexo entre las rutinarias premiaciones: 3 minutos vertiginosos con slapsticks de los mejores cómicos, una cabalgata por films de James Stewart precediendo su estatuilla honorífica, un hato de catástrofes y monstruos ensamblados para reconocer, por ejemplo, al mago Ray Harryhausen. Eran momentos impecables que a veces pagaban la noche.
Y aún hoy preparan segmentos similares -no hay nada, pero nada nuevo en el evento, excepto la sustitución de la frase "and the winner is..." por la de "and the Oscar goes to..."-, sólo que los saberes y las tecnologías se han democratizado y actualmente, clic más, clic menos, todos los días personas infinitamente peor pagas nos sorprenden desde las compus con su creatividad realizando eso mismo.

Pero no demonizo la red carpet, ni el vestuario, ni el misterio arrobador de las estrellas (cuya vida privada-pública siempre está dotada de eficacia comercial y publicitaria, ya lo decía Edgar Morin en los 60´s).
A cada cual su patito de hule.
A mí, la entrega de los Oscars, hipertrofiada por su guión de hierro y su previsibilidad, simplemente me aburre. No entra aire fresco por allí.
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4 comentarios:

  1. No digo la ceremonia... no. Pero al menos, que exista este evento genera la aparición en el mercado de muchas pelis para ver (muchas malas o regulares, pero siempre alguna rescatable) y esa leve adrenalina -nada comparable con la que te inyecta el BAFICI- que te hace charlar con tus amigos sobre: - ya viste tal o cual peli que está para el Oscar?
    Un pasatiempo más de estos tiempos que corren...

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  2. Es cierto lo que decís, y corroborable en las conversaciones que se escuchan en las confiterías. De todos modos, me ceñí al evento, no a las películas.
    En cuanto a las nominadas 2011: coming soon, next post.

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  3. Bueno, bueno, llego justo! Hola Pablo y Maré! Cómo están? Yo estoy de regreso ya hace un tiempito y quería saludarlos, y me reciben, veo, con alfombra roja, qué maravilla! jejeje!
    A mí me aburre mucho el tema de los Oscars, pero no por cuestiones ideológicas y todo eso. Me torra... me duermo profundamente, salvo la red carpet, que me parece una bizarreada muy lograda, de resto, me parece estar mirando por la tele el casamiento o el cumple de quince de la hija de un desconocido. Y ni siquiera, porque ahora me acuerdo de ese programa PILAR de la televisión argentina, y me pongo de pié, que era "Miss Quince" de Much Music, en el que mostraban el video de dicha fiesta de unas equis totales que hacía que se cayeran las lágrimas de la risa y hasta de amor, y hasta de miedo! jajajaja!
    Bueno, ya llego y me pongo a escribir como loco. Obvio, lo primero que les quiero decir es que me encantaría que vayamos a la Lugones o algo así juntos! me parece un re plan. Un abrazo enorme!!!!!! y besos!!!!

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  4. Las ceremonias siempre son un poco absurdas y un tanto aburridas, generalmente por repetitivas.
    Pero son el rito con el que se intenta unificar y encorcetar los sentimientos de los fieles de un determinado culto.
    Tu creciente desinterés parece indicar un camino sin retorno hacia el ateísmo hollywoodense.
    Vade retro.

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